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Las provincias, nuevamente con altos déficits
Si se observa la serie de los últimos años, puede apreciarse que durante 2009 el déficit fiscal de provincias y CABA registró el máximo valor, marcando nuevamente un riesgo para la sostenibilidad fiscal a futuro. De un superávit fiscal del 0,94% del PBI en 2004 se pasó a un déficit fiscal de casi un 1% del PBI en 2009.
El año 2010 tiene la alta probabilidad de presentar un crecimiento de los niveles de ingreso del orden del 29%, dado el excelente comportamiento nominal conjunto, tanto de la recaudación propia de provincias como de los recursos enviados por la Nación en coparticipación y Fondo Federal Solidario.
En consecuencia, el comportamiento que termine registrando el gasto marcará el nivel que tenga el resultado fiscal del año. Con los datos del consolidado de provincias y CABA para 2009 como base y suponiendo un escenario en que los gastos crezcan a igual ritmo que los ingresos, se llega a que el conjunto de provincias podría cerrar 2010 con un déficit fiscal de $ 12.850 millones, que representaría el 0,82% del PBI. Esta reducción en términos de PBI obedece al supuesto de un crecimiento nominal del PBI superior al 29% entre 2009 y 2010.
Reducir los niveles absolutos de resultado fiscal observados en 2009 requiere que el ritmo de crecimiento de las partidas de gasto se encuentre por debajo del de los ingresos. Ahora bien, si las decisiones que vienen tomando los gobiernos provinciales acabaran convalidando un escenario donde las partidas de gasto crezcan por encima de las de ingreso, se comprometería nuevamente la situación fiscal del conjunto de provincias. De este modo, suponiendo como pauta el mantenimiento de la relación ingreso-gasto del cierre 2009 (implica un gasto que crece el 34%), se observa que el consolidado de provincias cerraría 2010 con un déficit fiscal del orden de los $ 21.000 millones, equivalente al 1,34% del PBI.
La conclusión que puede obtenerse para 2010 es que las provincias y CABA en conjunto volverán a tener déficit fiscal. La emisión de deuda que ya han realizado algunas provincias tiene correlación directa con este déficit. En términos de PBI, el déficit fiscal oscilaría entre un mínimo del 0,3% y un máximo del 1,3%. Con este déficit y el retorno al endeudamiento, el riesgo es que se puede volver a estar gestando un inicio de ciclo que al final necesitará un nuevo salvataje.
Los resultados finales que se obtengan este año condicionan los resultados futuros. De este modo, lo que ocurra en 2011 será consecuencia de lo ocurrido en 2010 y obviamente de cómo encaren los distintos gobiernos su programa para ese período.
A modo de referencia, de acuerdo con lo simulado para 2010, se pueden evidenciar tres escenarios fiscales distintos para 2011. Debe notarse que aún considerando para el año próximo iguales tasas de crecimiento de ingresos y de gasto respecto de 2010, existen resultados disímiles para 2011 de acuerdo a cómo cierre este año.
La pauta para la elaboración de los presupuestos 2011 se configura entonces como fundamental. Aunque durante 2011 los gastos y los ingresos crezcan a igual ritmo, el déficit no desaparecería. Para que ocurra, se requiere, de corresponderse el cierre 2010 con los resultados calculados para el escenario neutral, que ante un posible aumento de ingresos del 25% el gasto creciera el 18,8%, situación que resulta poco probable, porque el gasto de arrastre ya marca un crecimiento para 2011 y, algo más que relevante, será un año electoral.
Al igual que en el Estado nacional, en los estados provinciales se requieren reformas de fondo en materia de responsabilidad fiscal, que tengan como esencia su posibilidad de cumplimiento.


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