- ámbito
- Edición Impresa
Las “Rayuelas” de Marta Minujín se trasladan a París
“Rayuelarte”, del lado de acá y del lado de allá, según la terminología de Cortázar en “Rayuela”: Marta Minujín recreará en París la exposición ya vista en Buenos Aires hace cinco años.
Al igual que el protagonista de "Rayuela", Horacio Olivera, el argentino que llegó a estudiar a París, Minujín arribó al entonces gran centro del arte con una beca. En la década del 60 París era la ciudad donde pasaban las cosas. Allí estaban Alberto Greco, Jorge de la Vega, Luis Felipe Noé y Alejandra Pizarnik, quien le presentó a Cortázar.
Hay una fotografía de Minujín tomada en el terreno baldío de la impasse Ronsin donde quemó la producción de tres años de trabajo. La imagen la representa de un modo cabal: su figura se recorta delante de en una inmensa fogata y ella aparece riéndose en medio de las llamas. Con ese gesto sedujo a la comunidad artística que vivía en París. En una carta fechada en junio de 1963 cuenta que al final de su beca decidió destruir "de una manera creativa" las obras realizadas con los cartones y colchones que juntaba en los hospitales, materiales que pegaba y coloreaba con pintura para carrocerías de autos. Niki de Saint Phalle, Jean Tinguely y Larry Rivers la ayudaron a tramitar el permiso para provocar el incendio; luego, Erick Beynom, Christo, Paul Gette, Manolo Hernández, Jean Jacques Lebel, Daniel Pommereulle, Lourdes Castro y Elie-Charles Flammand, colaboraron en la destrucción. Christo, el padre del Land Art, envolvió a Minujín en un lienzo blanco, atándola a una de sus cajas. Finalmente, ella soltó casi un centenar de pájaros y una buena cantidad de conejos.
El espíritu del tiempo no vuelve nunca hacia atrás, pero este regreso a París promete ser significativo. La nueva performance consistirá en invitar al público a jugar a la Rayuela con unas piedras mágicas, talladas en poliestireno, pintadas y firmadas por la artista. La gran búsqueda y el logro de Cortázar en "Rayuela" es conquistar la complicidad del lector a través de una escritura que deja espacios abiertos para involucrarlo en el desarrollo del relato. Mientras Cortázar induce al lector para que encuentre su propio itinerario y que entre y salga del libro a voluntad, la obra de Minujín recién cobra sentido cuando los espectadores se ponen en acción y responden a su propuesta. Los jugadores deben tratar de alcanzar el cielo para que las obras de ambos funcionen. El que lee y el que mira deberán abandonar el papel pasivo y asumir la responsabilidad de sus ideas y sus actos.
En el capítulo 36, al final de la estancia en París de Oliveira, hay una durísima escena que, no obstante, culmina señalando una vía de escape. "No ya subir al cielo", señala Cortázar, "...caminar con paso de hombre por una tierra de hombres [...] pero en el mismo plano, como el Cielo estaba en el mismo plano que la Tierra [...] y un día alguien vería la verdadera figura del mundo...".
En el programa está previsto que cuando Minujín abra el juego, un grupo de saxofonistas interpretará en vivo la música que Cortázar admiraba, como las melodías de Charlie Parker. En 2009, una primera versión de "Rayuelarte" se presentó en Buenos Aires, en la Avenida 9 de Julio. Minujín definió la obra como "la unión de poesía, juego, artes visuales y música". Hoy, la artista asegura: "Va a ser un acto poético".
Hasta el 9 de marzo y desde las 12 hasta las 18 horas, en el Palais Royale se jugará a la Rayuela. Los ganadores se llevarán como premio una rayuela a escala autografiada por la artista. Por su parte, el ministerio viene preparando el escenario francés desde hace años, cuando inauguró con el aval de la Embajada de Francia el proyecto de intercambios culturales Tandem, Buenos Aires-Paris. El 6 de marzo se iniciará el homenaje con el programa "Tango en el Carrousel del Louvre" que incluye clases de baile, luego se leerán textos de Cortázar en la Salle des Mariages y se inaugurará una exposición del fotógrafo Daniel Mordzinski.


Dejá tu comentario