En cuanto a los escenarios (prueba de fuego para el rugby argentino) la elección de Mendoza, La Plata y Rosario fue un acierto por donde se lo mire. Posiblemente en el debe y el haber haya varios ítems por corregir, lógicos de ser la primera vez, pero haciendo una mirada macro, hay que resaltar que el público respondió en todos los estadios con lleno total, las arcas de la UAR se acrecentaron de manera considerable, la atención a la prensa estuvo ordenada tanto para los medios locales como para los del exterior, lo que habla de que Argentina está a la altura de seguir organizando un evento de estas características.
En cuanto a lo deportivo, Los Pumas dieron lo máximo pero que sintieron el cansancio físico de seis fechas de alto rigor. Quizás la rotación de jugadores es algo en lo que falló Santiago Phelan, ya que el head coach se aferró a un mismo equipo, lo cual fue contra producente en las últimas dos presentaciones.
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