- ámbito
- Edición Impresa
Las venganzas de “La fiera” vuelven a escena
Mariano Tenconi Blanco inicia la tercera temporada de “La fiera”, una de las obras más exitosas del “off Corrientes”.
Ambas remiten al mito prehispánico del hombre que se transforma en felino (tigre, puma o yaguareté); sólo que en este thriller de ambiente provinciano, furor tarantinesco y música en vivo, la que muta es una mujer humilde y semianalfabeta que aprovecha su metamorfosis para destripar a los culpables de abuso, maltrato y tráfico de mujeres.
"La fiera" volvió a su sala de estreno, "El extranjero" (Valentín Gómez 3378, los domingos a las 21), dando inicio a su tercera temporada. En paralelo, Tenconi Blanco ensaya "Futuro", su sexto trabajo para la escena. El estreno está previsto para el mes de julio en el Centro Cultural San Martín.
Dialogamos con él:
Periodista: "La fiera" es uno de los grandes éxitos del circuito off Corrientes. ¿Se presentó en otros sitios?
Mariano Tenconi Blanco: Tuvimos funciones muy lindas en San Salvador de Jujuy, Rafaela y en la Villa 21 de Barracas, donde funciona La Casa de la Cultura Popular. La gente de la villa se enganchó mucho con la obra y más aún con los cuadros musicales. Cuando Iride cantó "Bombón asesino", gritaban y aplaudían como si fuera un recital de cumbia. Lo bueno es que hasta ahora ningún espectador nos cuestionó que la protagonista matara a esos hombres en lugar de denunciarlos ante la justicia.
P.: Ella vive su metamorfosis como una maldición. ¿No sería como acusar a "Medea" de ser una mala madre?
M.T.B.: Tiene razón. Al público le queda muy claro que se trata de una fábula y, desde la lógica interna de la obra, ella es una vengadora que no confía en absoluto en el sistema judicial.
P.: ¿Investigó en la trata de mujeres para este trabajo?
M.T.B.: Empecé investigando en el mito del hombre-tigre y vi que estaba presente en Misiones y también en Tucumán, donde la trata salió a la luz a raíz del caso Marita Verón. En la zona, hay muchos casos vinculados. Lo sé porque en una época salí con una chica tucumana. Ella me contó que a muchas de sus amigas les pasó de contratar agencias de remises para evitar riesgos y luego descubrir que el chófer estaba asociado a una red que secuestraba chicas. Hay un montón de historias que me interesan, pero sólo cuando algo me afecta de manera especial puedo sentarme a escribirlo, ya sea la trata de personas, algún movimiento revolucionario o una opinión sobre el arte, que es el tema de mi próxima obra.
P.: ¿En qué fuente se inspiró para escribir "Futuro"?
M.T.B.: Partí de un planteo un poco más ensayístico: ¿qué es hacer arte en el siglo XXI? Seguí la teoría de Nicolás Bourriaud (autor de "Postproducción"). Dicho en pocas palabras, él sostiene que las artes visuales de los últimos años ya no trabajan con materia prima, sino a partir de una selección y combinación de elementos heterogéneos ya existentes. Lo que parece haber generado una suerte de fusión entre producción y consumo. Bourriaud habla del artista como un disc jockey y yo elegí el mundo de la música porque creo que es el arte más influido por la aparición de Internet. "Futuro" está centrada en los problemas artísticos de una banda de cuatro chicas que graban su segundo disco en 1999. Es decir en los umbrales del siglo XXI, cuando tenía más sentido grabar un disco. Hoy no es lo central para una banda.
P.: ¿Por qué ubicó la acción en Nueva York?
M.T.B.: Es la capital del rock o del arte, si se quiere. Y también porque es un lugar ajeno a nosotros, donde pude enfocarme en la cuestión artística sin que aparecieran otros problemas. Si la obra sucede en Argentina, corro el riesgo de que se antepongan los problemas socioeconómicos, y si no los incluyo se va a notar que los omito, porque todo está teñido de eso. A una banda de acá no le alcanza la plata para comprar una guitarra, o tiene que ir a tocar en algún cumpleaños de 15 de Isidro Casanova. Por otro lado, también me divierte la teoría borgiana de que los argentinos pertenecemos a una cultura periférica y que por lo tanto podemos hacer uso de otras tradiciones culturales "sin supersticiones" y con "irreverencia". Es decir, nos damos el permiso de ubicar nuestras ficciones en Grecia, Estados Unidos o en donde sea.
Entrevista de Patricia Espinosa


Dejá tu comentario