La obra parte de una situación absurda y cómica: un matrimonio cena en silencio hasta que el teléfono suena, aunque no tengan ningún tipo de conexión telefónica en su casa, y alguien pregunta insistentemente por un tal Schmitt. Al comprobar que otros elementos de la casa no son los suyos (entre ellos la ropa, un cuadro y los libros de la biblioteca), el señor y la señora Piscis creen estar soñando, pero la situación se complica con la llegada de un policía y un psiquiatra que someten a la pareja a una prueba de identidad.
"Me gusta mucho este tipo de comedia. Incluso como espectadora prefiero este mix de humor y espesura dramática", dice Oliva en diálogo con este diario. La actriz, cantante, bailarina y conductora de destacada actuación en "El joven Frankenstein", "Hairspray" y "Los 39 escalones"- retoma mañana a las 23 la segunda temporada de "Hacete de Oliva" (en Ciudad Abierta), donde tiene a su cargo monólogos de humor y entrevistas a famosos.
Periodista: Según "Le Figaro", el argumento de "¿Quién es el señor Schmitt?" es tan ligero como una pompa de jabón.
Laura Oliva: Porque lo anecdótico es sólo un disparador. La obra empieza con una situación muy absurda, muy a lo Ionesco según el Puma Goity, y luego va profundizando en el tema de la identidad hasta llevarlo un final trágico. A Thiéry le preocupa el juego de las apariencias, lo que es y lo que no es. Siempre explora los límites entre la realidad y la fantasía y somete a sus personajes a una terrible presión.
P.: En "Lluvia de plata" (otra obra de Thiéry que se exhibe en Multiteatro) el elemento de presión es el dinero, mientras aquí se trata de una crisis de identidad.
L.O.: Exacto y en relación a eso Daulte destacó este planteo: "¿No sabemos quiénes somos o no queremos ser quiénes somos?" La obra parte del delirio y nunca vuelve a bajar, genera mucha risa, pero después se pone más oscura e inquietante y pone en tela de juicio muchas cosas. Hay que verla. Es difícil de explicar. De hecho, en los ensayos nunca se planteó una explicación. Y eso es más interesante porque cada espectador le va a dar un sentido distinto.
P.: Pasemos a la televisión. Usted siempre le agradece a Nicolás Repetto la posibilidad de hacer humor sin necesidad de interpretar personajes.
L.O.: Por eso cuando me ofrecieron hacer algo en Ciudad Abierta y aceptaron mi propuesta, sentí que había cumplido el sueño del pibe. Me siento muy cómoda y feliz con mi doble rol de entrevistadora y monologuista y también por interactuar con una banda en vivo. Este formato, estilo "Late night show" es lo que más me representa. Es que mi humor no pasa tanto por la caracterización de personajes, sino por la necesidad de hablar de ciertos temas con un humor incisivo y algo enroscado, de un pesimismo alegre como me gusta decir. Es como si tuviera el privilegio de llevar mi humor de la vida a la televisión, el que comparto con mi gente y en el que vuelco mi mirada sobre el mundo. Obviamente, lo que se ve en el programa es una parte exacerbada de mí... para eso soy actriz, si no, no tendría gracia.
| Entrevista de Patricia Espinosa |


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