- ámbito
- Edición Impresa
Legislatura voto a voto anoche por “impuestazo”
Cristian Ritondo (PRO) y Fernando Sánchez (Carrió) frente a Álvaro González, anoche, en la sesión a cargo del presidente de la Legislatura, Oscar Moscariello (PRO).
No logró el PRO llegar al recinto en compañía de los kirchneristas, a los que esperaba sumar a la aprobación del aumento impositivo, comparando el caso con la quita de subsidios, entre otros argumentos. Así, se alargó el inicio de la sesión hasta que los macristas suman votos por goteo.
El Gobierno porteño suma al Presupuesto del año próximo cerca de $ 1.000 millones del aumento que vendrá en las boletas de ABL porteñas, con subas del 100% promedio y hasta del 300%. La modificación se hará sobre el sistema de cálculo del valor fiscal para acercarlo al valor real de mercado y el tributo se actualizará todos los años. La iniciativa, que en septiembre fue presentada por el titular de Rentas, Carlos Walter, y el ministro de Hacienda, Néstor Grindetti, aumentará en un 66% lo que actualmente recauda la Ciudad por los impuestos municipales a los propietarios.
La propuesta incluyó la liquidación mensual, ya no bimestral del impuesto, y que ningún porteño pague menos de $ 600 anuales ($ 50 por mes), que se establecerá como piso para las unidades habitacionales, mientras que para cocheras, bauleras u otros complementos el mínimo se fijó en $ 200 anuales.
En algunos casos, los que tengan en la actualidad su propiedad valuada en más del 10% del valor de mercado y paguen más de $ 600 al año, el cálculo del nuevo monto no pasaría del doble del actual, tope para esa categoría de contribuyentes.
El nuevo monto de base se llamará Valuación Fiscal Homogénea (VFH) y será una relación del valor de mercado para la propiedad con la idea de incrementarse gradualmente.
El PRO estimó que sólo el 32% de las propiedades aumentará un promedio de $ 561,48 por año y no superarán los $ 2.000 anuales de aumento, mientras que el 62% tendrá hasta $ 500 más de lo que paga en la actualidad en forma anual.
El macrismo se vio con mayores dificultades que las que habitualmente se registran cuando el conteo de votos llega al límite de tiempo. No solamente la jornada se complicó por manifestaciones de docentes en la puerta de la Legislatura y otros sectores de batucada con apoyo de bloques de la oposición, sino también por las barras de empleados del Banco Ciudad de Buenos Aires, ofuscados con la ley que permitirá disponer de las utilidades de la entidad para los gastos de la administración porteña.
El PRO esperó hasta la tarde por los votos del kirchnerismo en una negociación que en un momento daba por caída la sesión. Es que algunos legisladores de Proyecto Sur (ahora lo conforman solanistas y aliados a Hermes Binner) habrían dado el visto bueno al aumento del Impuesto Inmobiliario y ABL, pero en la jornada se encargaron de difundir su negativa a la ley. Eso desanimó la voluntad de legisladores aliados a Elisa Carrió de dar su voto. En estas cuestiones que requieren mayoría de la mitad más uno, nadie quiere estar en el lugar del último voto. Con algunas ausencias en el recinto, el PRO no llegaba a los 31 y la negociación cambió de destinatario en un intento de canje para reemplazar a los «lilitos» por los integrantes del bloque peronista, que anima, entre otros el sindicalista de taxis Claudio Palmeyro.
Pero el kirchnerismo y sus satélites ya habían anticipado (aunque los «K puros» lo hicieron en el último tramo de la tarde) su negativa al «impuestazo». De paso, del bloque radical que suele acompañar con sus dos votos las leyes del PRO, también se comenzaron a presentar dudas a medida que se exaltaba el ánimo del jefe del bloque macrista, Cristian Ritondo. Con la idea de que la aritmética finalmente soplaba con viento a favor, recién cerca de las nueve de la noche el titular de la Comisión de Presupuesto, Álvaro González, comenzó su discurso para presentar el conjunto de leyes económicas.
El Presupuesto en sí mismo no generó mayores oposiciones, como sí el aumento del ABL y la reforma sobre el Banco Ciudad de Buenos Aires, con las barras de empleados que terminaron bajo amenaza del titular de la Legislatura, Oscar Moscariello, de echarlos del recinto y hasta le espetó a una mujer que interrumpía los discursos «es una maleducada, maleducada».
El Gobierno porteño proyectó gastos para 2012 de $ 32.705 millones, de los cuales $ 21.100 se repartirán entre las áreas sociales de Salud, Educación y Desarrollo Social. Como sucedió con el Presupuesto 2011, tampoco el Gobierno porteño incluyó un cálculo por aumentos salariales y lo hará tras las paritarias del verano, pero por primera vez se destinaban partidas para el debut de las 15 comunas porteñas que se eligieron en los comicios de julio pasado.


Dejá tu comentario