Quito - El presidente de Ecuador, Lenín Moreno, despojó ayer a su vice Jorge Glas de las funciones que le había asignado, en la primera crisis que estalla en el recién instalado Gobierno de izquierda.
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En el poder desde el 24 de mayo, Moreno retiró mediante decreto las responsabilidades a su compañero de fórmula, tras las severas críticas que le había lanzado horas antes. Sin embargo, la decisión no implica la destitución de Glas, quien enfrenta acusaciones de corrupción por parte de opositores, incluida su supuesta vinculación en el caso Odebrecht.
Glas, vicepresidente desde 2013, publicó el miércoles una dura carta con una larga lista de reproches contra el presidente, alineándose así con el exmandatario Rafael Correa en la dura pugna que desgarra al oficialismo. En una reacción inmediata, Moreno, que en la víspera había pedido unidad, apartó a Glas de sus funciones al frente de la millonaria reconstrucción de las zonas arrasadas por el terremoto de abril de 2016, que dejó más de 600 muertos.
El primero en reaccionar fue Correa, convertido en la práctica en opositor a su sucesor. "Ups! ¡El 'diálogo' sólo ha sido para los que odian la Revolución! Adelante, JORGE. Tómalo como una condecoración", escribió en Twitter
"Indistintamente de que me hayan retirado funciones oficiales, sigo siendo el vicepresidente de todos los ecuatorianos. Seguiré trabajando junto a los pobres de mi patria", dijo Glas anoche.
Según la Constitución, el vicepresidente es el encargado de reemplazar al mandatario en caso de ausencia temporal o definitiva y ejerce las funciones que éste le asigne. Al ser un cargo de elección popular, no puede ser destituido por el mandatario. La única vía para suspenderlo es a través de un juicio político en la Asamblea (de mayoría oficialista), que rechazó tal posibilidad hace dos semanas.
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