Liberti. “El robo de la escultura”, que da título a la muestra.
La obra de Juan Carlos Liberti (1930-2014) es un refugio del ruido exterior. Esto se confirma una vez más en la actual muestra que su hijo Juan Pablo ha organizado junto a Francisco Traba Galería de Arte. Obras de los 70 y 80, algunas inéditas, óleos y dibujos que remiten al surrealismo, su forma de expresión desde el comienzo de su vida artística afianzada gracias a su amistad con Juan Batlle Planas, que desarrolló el dibujo automático influido por Freud y Roberto Aizenberg, "culpable" de despertar su pasión por la pintura.
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Imágenes creadas desde su imaginación, irreales, atemporales, no fáciles de decodificar, un campo de experimentación donde volcar de manera accidental objetos procedentes de realidades diversas, una de las tantas interpretaciones del surrealismo. Vale la pena detenerse ante pequeños dibujos en los que el cuerpo aparece fragmentado, desdoblado; por ejemplo, "El robo de la escultura", que da título a la muestra, u otra obra, "Sin título" (1973), en la que una mano está unida al corazón.
También se exhiben un par de ejemplos de su serie "Aeróstatos", mezcla de formas de cerebros que podrían haber sido llevada a la escultura y a la que Liberti le dio los nombres de algunos pioneros del siglo XVII que intentaron "subir al cielo".
Están también sus sugerentes espacios, algunos de los 70: "Hacia el espacio celeste" (1972) y "Búsqueda de la calma" (1977), en los que se aproxima a su visión del espacio donde todo pierde materialidad, una suerte de búsqueda de lo infinito.
Son obras bellas, ya que el cosmos es, para los griegos, la manifestación visible de lo bello. Por cierto concepto alejado del imperio del feísmo al que se ha ido acostumbrando nuestra mirada.
En un reportaje a la historiadora de arte Elena Oliveras, Liberti señaló "que no es lo bello lo que domina y aunque la belleza ya no defina nuestro mundo, no ha desaparecido del todo ya que hay un intento por reestetizar las artes a través de las ideas de varios investigadores que analizan el arte del siglo XXI". Importante que en tiempos de escasa memoria, de indiferencia, y por qué no, de ignorancia sobre aquellos que aportaron su poética a nuestras artes visuales, no sean olvidados. (Marcelo T. de Alvear 819. Clausura a fines de mayo).
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