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Libia: revolución no apta para negros
Un grupo anti-Gadafi celebra el avance en la línea de combate próxima a la ciudad de Sirte, último bastión del depuesto rais.
Alguna vez residentes en el bastión Tawergha de Gadafi, las familias ahora viven en un polvoriento complejo rodeadas de basura y ayudadas por grupos de voluntarios de la ciudad de Bengasi, quienes luchan por evitar la propagación de enfermedades mientras aumenta el número de desplazados.
La huida del grupo hacia el este comenzó en el verano boreal pasado, cuando fuerzas anti-Gadafi llegaron a Tawergha y saquearon el lugar en venganza, dejando detrás un pueblo fantasma.
«Nos persiguieron con armas y cuchillos», dijo Ibrahim Men Jaled, un conductor de taxis de 24 años que llegó recientemente al sitio luego de pasar semanas evitando multitudes hostiles en el oeste del país y ser capturado por hombres armados.
«Me llevaron a mi casa y me golpearon con un cable eléctrico para hacerme confesar que trabajaba para Gadafi, incluso aunque les dije que nunca había portado un arma», agregó levantando su remera para revelar los hombros llenos de heridas por los latigazos.
Durante la revuelta en contra de los 42 años de Gobierno de Gadafi, sus opositores lo acusaron de contratar a combatientes de países africanos vecinos, lo que llevó a reportes de maltrato y abusos contra negros, incluyendo a libios.
El campamento ha crecido desde su apertura, desde 400 hasta unas 3.000 personas en dos semanas, pese a las malas instalaciones, la falta de atención sanitaria adecuada y la escasez de electricidad.
Trabajadores de ayuda afirman que la superpoblación está forzando a cientos de personas a instalarse en tiendas de campaña improvisadas en las cercanías.
«Tenemos un gran problema aquí», dijo Randa Muftah Salem-Oun, una estudiante de Medicina que ahora es la médica jefa del lugar, donde su jornada laboral comienza al amanecer y termina a la medianoche. «Necesitamos muchos suministros, gasas y medicinas», afirmó, agregando que muchas personas en el campamento sufrían de gastroenteritis -una señal de agua o alimentos contaminados- o hepatitis.
Agencia Reuters


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