Lila Downs: riqueza de una voz múltiple

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«Black Magic Woman Tour». Actuación de Lila Downs (voz, percusión, guitarra). Con Rob Curto (acordeón), Edgardo Serka (batería), Carlos Henderson (bajo, percusión), Rafael Gómez (guitarras), Celso Duarte (arpa, violín, guitarra, charango), Paul Cohen (saxo, clarinete, raspador) e Ignacio Alvarez (percusión). (Teatro Gran Rex; 9 y 10 de abril). 

Entre su madre cantante mexicana y su padre cineasta norteamericano, entre lo folklórico y el negocio de la música. entre los mercados emergentes y la fuerza comercial de los EE.UU. donde vive; entre el castellano y el inglés, entre las reivindicaciones sociales de letras que cuestionan a la sociedad y las recreaciones de temas populares: en ese terreno complejo, ecléctico, inclasificable, se mueve Lila Downs; compartiendo escenarios y discos con los artistas más variados -en su último trabajo, «Ojo de culebra», tuvo como invitada, entre otros, a Mercedes Sosa-, desplegando una energía abrumadora.

Sus conciertos del Gran Rex -prácticamente repletos- fueron una clara muestra de lo que es. Cantó en nuestro idioma y en inglés -aunque proporcionalmente poco-. Hizo temas de su álbum más reciente, como «Yo envidio el viento» en su versión bilingüe, el potente rap épico «Justicia», «Tierra de luz» que en disco grabó con la «Negra» y ahora tuvo a Pedro Aznar como cantante invitado, «Perro negro» y la canción que da nombre al disco.

Pero estuvieron además unas cuantas de las piezas que un público fiel ya conoce de memoria y corea con ella, como «El relámpago», «Cumbia del mole» o «La línea» -con el misionero Chango Spasiuk en el acordeón-. Fue de lo tradicional -»La martiniana», «La cucaracha» recreada maravillosamente, «Arenita azul», «Paloma negra»- a la canción de compromiso -»Una sangre», la mencionada «Justicia».

Dejó escuchar sonidos que pueden asociarse a su país y a sus pueblos y también mostró las fusiones, con lo balcánico, con lo andino, en ritmos e instrumentos. Víctor Heredia, Cecilia Roth y León Gieco fueron algunos de los famosos que en la función del viernes aplaudieron desde la platea el despliegue escénico y vocal de esta mujer nacida en Oaxaca. Con su vestuario colorido y una potencia que nunca afloja, se dio el lujo de las notas muy largas, exhibió una fuerza que nunca le hizo perder la prolijidad, bailó en un movimiento escénico que no alteró su garganta ni sus pulmones. Y dejó ver también la solvencia de una banda folk/pop que tienen grandes solistas en el saxofonista Paul Cohen -coautor con ella de alguna de las canciones- y el multi-instrumentista Celso Duarte.

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