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Limitan envío de fondos a obras sociales en APE
Korenfeld fue nombrada el 12 de marzo gerente general de la SSS, por debajo del entonces superintendente, Ricardo Bellagio. Su llegada coincidió con el agravamiento de la crisis entre el Gobierno y el jefe de la CGT, Hugo Moyano, y su labor se interpretó como la de una comisaria política de Cristina de Kirchner dentro del organismo.
Desde entonces, la Administración de Programas Especiales (APE), la entidad que reintegra fondos a las obras sociales por los tratamientos médicos complejos, sólo ejecutó 65 millones de pesos, a razón de menos de 16 millones de pesos mensuales. La APE administra un presupuesto anual cercano a los 1.400 millones de pesos y sus giros mensuales superaban, antes del ingreso de Korenfeld, los 100 millones de pesos.
A principios de julio la exdiputada saltó a la jefatura de la SSS con la salida de Bellagio -sindicado como cercano a sindicalistas como José Luis Lingeri y Oscar Mangone- y la semana pasada, como primer cierre de la avanzada para blindar esos fondos, Cristina de Kirchner resolvió por decreto que la Superintendencia absorberá la estructura y los recursos de la APE.
Los reintegros a las obras sociales sindicales son un objeto constante de queja de los gremialistas. Es que el Estado retiene parte de los fondos recaudados entre ellas para destinarlos a un fondo anticíclico que alimenta el presupuesto de la APE, pero que en los últimos años acumuló cerca de 15 mil millones de pesos. Desde Moyano a sus rivales en la CGT creen que el ascenso de Korenfeld y la absorción de la APE están en línea con un proyecto que cuya autoría intelectual le asignan al director ejecutivo del PAMI, Luciano Di Césare: la estatización de los tratamientos complejos y, por lo tanto, la captura definitiva de los fondos reclamados.


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