La DAIA y la AMIA convocaron a un acto de repudio contra los atentados terroristas ocurridos la semana pasada en Bombay, los que contaron con un joven rabino y su esposa entre sus víctimas.
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La demostración sería dentro de la sede de la AMIA (Pasteur 633), el jueves a las 18, y fue decidida en conjunto por Aldo Donzis y Guillermo Borger, titulares de DAIA y AMIA respectivamente, luego de concluida la observancia del shabbat. Sin embargo, en caso de que la convocatoria sea más numerosa de lo previsto al momento de llamar al acto, se cambiaría el lugar por la sede del Club Náutico Hacoaj, en el barrio de Villa Crespo, que puede albergar hasta 3.000 personas.
«Nadie está exento de un nuevo atentado, luego de dos atentados sufridos en la Argentina, y además queremos alzar nuestras voces en repudio de los actos homicidas», dijo Borger a la agencia «AJN» para explicar la convocatoria.
Por su parte, Donzis, tras calificar a los atentados de « sangrientos actos contra el pueblo judío y la humanidad toda», le dijo a este diario que «estos atentados son intolerables; toda la sociedad debe repudiarlos y aislar a estos fundamentalistas fanáticos que pretenden hacer avanzar sus ideas -si las tienen- por medio del terror».
Antecedentes
El religioso, que era miembro de la corriente ortodoxa Jabád Lubavitch, estaba en Bombai al frente de la «Jabad House», a la que solían concurrir viajeros judíos y miembros de la reducida comunidad hebrea local. Los asesinatos del rabino Gavriel Holtzberg ( nacido en Israel, educado en Estados Unidos y quien vivió dos años en Buenos Aires) y su esposa Rivka se conocieron el viernes por la tarde, horas antes de que comenzara la observancia del «shabbat», la festividad semanal que impide toda actividad.
El viernes por la noche es, para los judíos, como los domingos para los católicos: el día de concurrencia habitual al templo. El viernes pasado, en todas las sinagogas argentinas se rezó por las almas de Holtzberg y de su esposa. Lo llamativo es que esto unió a los dos grandes sectores en los que se dividen los judíos observantes: los «datí» (los más ortodoxos) y los «conservadores» (el ala más «progresista»). En su prédica del viernes pasado, el rabino conservador Alejandro Avruj explicó que «al rabino y a su esposa los mataron por todo lo que nos une con nuestros hermanos ortodoxos: el amor por el pueblo judío, la fe en un Dios único y además porque los terroristas no hacen diferencias; para ellos todos somos su objetivo, ortodoxos o no».
En el templo Jabád Central de la calle Agüero, en cuya «yeshivá» (escuela rabínica) estudió dos años, su rabino Tzví Grunblatt tuvo sentidas palabras de afecto y recuerdo para el matrimonio asesinado en Bombai. Entre quienes lo escuchaban estaba Moshé Holtzberg, hermano del rabino asesinado por los terroristas islámicos, que estaba haciendo el mismo curso que había traído a Gavriel a Buenos Aires. También asistió a la sinagoga de Jabád Lubávitch el flamante embajador de Israel, Daniel Gazit, en la que sin dudas fue su primera aparición pública.
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