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16 de agosto 2023 - 00:00

Llinás: “Mi personaje, y no yo, es quien quiere escaparle al tiempo”

Como adaptadora, directora y protagonista, encarna una diva retirada, con pánico escénico, en “Antígona en el baño”, de Facundo Zilberberg.

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verónica llinás. La ex “Gambas al ajillo” en un nuevo papel.

“Mi personaje es una mujer que quiere escaparle al tiempo, yo no”, dice Verónica Llinás en su triple papel de adaptadora, directora y protagonista de “Antígona en el baño”, de Facundo Zilberberg y adaptado por ella misma, quien sube al escenario junto a Héctor Díaz y Esteban Lamothe, el 1 de septiembre en el teatro Astral. La codirección es con Laura Paredes (Piel de Lava, Las cautivas) y la obra gira en torno a una estrella de otros tiempos que está a punto de salir a escena después de un largo exilio en la TV. Pero el pánico escénico o vaya a saber qué, se lo impiden. Dialogamos con Llinás, Díaz y Lamothe.

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Periodista: ¿Cómo llegó a coescribir esta obra?

Verónica Llinás: Fue una adaptación que hice de la obra de Zilberberg, un autor novel, que ganó hace tiempo un premio de autoría y en esa ocasión me la ofreció, hace seis años, y si bien me enamoré de la obra, las condiciones no estaban dadas. La dejé pasar pero quedé en contacto con el autor y me quedé obsesionada con la obra, con la historia, me pareció particular, diferente, rica, me gustó mucho cierta ecuación que armó con su obra. Me parecía jugada, algo que no se ve comúnmente y menos en el comercial.

P.: ¿Qué tiene de Antígona, la tragedia de Sófocles?

V.L.: Es simplemente porque la actriz va a representar una versión vanguardista de esa obra.

P.: ¿Hay algo autorreferencial en torno a una actriz madura?

V.L.: Vieja, decilo. La actriz no está en decadencia, es de otros tiempos, brilló en el pasado y evitamos deliberadamente la palabra decadencia, no está en su apogeo pero tiene buen pasar, todavía tiene con qué defenderse. Hay obviamente algo de ser mujer a una determinada edad, aceptarla o no, cómo uno le escapa al tiempo y a la vez advierte que no puede escapar.

P.: ¿Cómo son sus personajes?

Esteban Lamothe: Soy Junior, heredé el papel de representante de mi padre y estoy un poco desesperado porque debo lograr que ella estrene, es el objetivo.

Héctor Díaz: Yo encarno a un psicólogo particular, alternativo, con técnicas propias, que cree haber diseñado una línea de pensamiento única que no comparte con nadie, mágica y probada, hago paisajismo de la mente, un poco jardinero y un poco psicólogo. En función de la urgencia que tiene la obra, eso le otorga una particularidad, el hecho de que faltan dos o tres horas para el estreno y la actriz está muy resistente a hacerlo. El personaje aparece para empujarla y darle ánimo, desobstruirla y sacarla de ese lugar estancado. Ayudarla a estrenar.

V.L.: Ella está atrincherada en el baño y para ella es como su cueva, su lugar. Muchas veces para los actores es el lugar donde podemos cantar, hacemos caras, nos miramos al espejo.

E.L.: Todas las carreras de los actores empiezan en el baño.

V.L.: Y las de muchos también ahí terminan. Es un lugar privado al que entran unos pocos.

E.L.: Todos somos actores en el baño.

V.L.: Nos enteramos al principio de la obra que ella ya suspendió otros dos estrenos y esta tercera es un poco la vencida, si no estrena se les viene todo el mundo encima, empiezan los juicios, y para estos compañeros también, que están librados a su suerte.

P.: ¿A qué le teme Ignacia?

V.L.: A varias cosas, al escarnio público, teme que se burlen de ella, tiene ataques de pánico, ofrece mil razones pero en realidad no es ninguna, la toma un terror, es algo que ni ella sabe, y nos enteramos durante la obra.

H.D.: También duda si dio el paso correcto de haberse metido con un director supuestamente de culto y si eso se corresponde con su imagen. Duda de todo.

P.: Esta es una comedia más que se suma en calle Corrientes, ¿no hay lugar para el drama?

H.D.: Ya pasaron muchos años desde aquellos tiempos en que había teatro de texto de autores clásicos y grandes, pero siento que lo de la comedia no es de ahora, hay preponderancia hace rato de comedias y supongo tiene que ver con un equilibrio social de lo que nos pasa y se viene a buscar reparo emocional en ese campo. No necesariamente la comedia está ligada al pasatismo.

E.L.: Primero tenemos que reírnos para después poder hablar de ciertas cosas más profundas.

V.L.: Voy a ser guaranga pero la risa sería la vaselina, para que atraviese.

E.L.: Hay una explosión de teatro, es un fenómeno económico, sociológico, la gente val teatro, extranjeros pero también porque al público no le alcanza para proyectar hacia la compra de un auto o casa entonces gastan la plata, compran entradas y bueno es lindo, es aceptar y salir a divertirse sin quedarse llorando porque no puedo comprar una casa.

P.: ¿Cuáles son los temas de la obra?

E.L.: Habla de los grandes temas, la maternidad, paternidad, amor, soledad, paso del tiempo.

E.D.: Los secretos, la desesperación, y en cuanto a la pandemia tiene un punto interesante en relación a eso porque la obra tiene una previa larga que se pensó antes y se frenó para luego ser retomada. Además es una mujer encerrada.

P.: ¿Cómo se lleva con el triple papel de autora, directora y actriz?

V.L.: La codirijo con Laura Paredes, es un talento muy grande que escribe, dirige, actúa, así que con ella dirigimos. El triple rol a veces me pesa, pienso que tengo que parar de pensar en la totalidad como directora y empezar a pensar en mi jardincito como actriz, me está costando un poco pero me parece una ganancia enorme, es un paso grande. El resultado de como irá siempre es incierto y depende de muchos factores.

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