4 de septiembre 2012 - 00:00

Lo malo mejor que lo bueno

Lo malo mejor que lo bueno
A nivel global fue una jornada alcista para la mayor parte de los mercados financieros del mundo, a pesar -o gracias a- que la plaza norteamericana estuvo cerrada por la celebración del Labour Day. Hacemos hincapié en que fue una jornada alcista y no positiva, porque la excusa más esgrimida para explicar el buen humor de los inversores se vinculó con el freno que evidenciaron ayer los pedidos de órdenes al sector manufacturero chino, que bajaron al mínimo desde marzo de 2009, tras 10 meses consecutivos de contracción.

Este anuncio, que en un principio golpeó a casi todas las Bolsas asiáticas, luego fue reinterpretado como algo positivo bajo el argumento que impulsaría a los jerarcas de Pekín a tomar nuevas medidas expansivas.

Especulaciones

Poco importa que nadie parece preguntarse por qué las medidas que se vienen tomando desde que comenzó la crisis no han tenido el éxito esperado y las que vendrían -que no conocemos- sí lo tendrán. Así la mala fortuna china sirvió para alimentar las especulaciones que el jueves el Banco Central Europeo reducirá su tasa de referencia anunciando además un nuevo plan de recompra de títulos que aliviaría la situación financiera de España e Italia. Sinceramente no sabemos qué va a pasar, pero con el retorno a partir de hoy de los últimos veraneantes en el hemisferio norte habrá que prestar atención. En agosto, por segundo mes consecutivo (algo que no veíamos hace un año) la suba del precio de los commodities (más del 6 por ciento) superó a la de las acciones, bonos y el dólar. Esto no sólo refleja cuestiones puntuales y la apuesta a un Q3 o medidas similares en el resto del mundo, sino que ha habido cierta preferencia de los especuladores por los productos «sencillos».

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