Los estados contables del JP Morgan Chase del último trimestre no fueron buenos. Los ingresos y las ganancias resultaron inferiores a los del año pasado y la firma tuvo pérdidas inesperadas en London Whale. Sin embargo «las ganas» de impulsar al papel fueron tantas (la confianza de los consumidores cedió más de lo previsto y los precios mayoristas treparon) que bastó que el CEO de la firma presentara un escenario «rosa» para la economía norteamericana de los próximos meses y que los números no fuesen tan malos como algunos esperaban, para que las acciones del banco treparan casi un 6%, impulsando la suba del sector financiero y éste a su vez el alza del Dow que trepo el 1,62% al cerrar en 12.777,09 puntos. Con esto, el Dow redujo la pérdida de la semana a 0,38 punto (la diferencia porcentual es tan chica que no vale la pena consignarla), el NASDAQ quedó un 1% abajo y los laureles se los llevó el S&P 500 al avanzar el 0,2%. Claro que si achacamos todo el entusiasmo de la última rueda al JP Morgan bien podríamos estar equivocándonos, ya que las acciones del Viejo Continente ganaron un respetable 1,3% en promedio. Para los próximos días se espera que el creciente arribo de balances (muchos bancos y varios papeles tecnológicos) los ponga en el centro del escenario. Esto podría no ser del todo malo si es cierto que las expectativas de los inversores se han reducido tanto como dicen que lo han hecho (en abril se esperaba un incremento de las ganancias del S&P 500 del 9,2%, hoy ronda el 5%). El otro elemento al que apuestan los alcistas es a la presentación semianual del presidente de la Fed ante el Congreso. Más que lo que diga, lo que importa es lo que le reclame a los congresales mañana y pasado.
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