13 de julio 2009 - 00:00

Lo mejor es que no se espera demasiado

Lo mejor es que no se espera demasiado
Cuarta semana consecutiva de caída. El índice de volatilidad VIX experimentó la mayor suba semanal desde principios de marzo. Para los seguidores del análisis técnico, se terminó de conformar un "hombro, cabeza, hombro". Para los "fundamentalistas", los inversores redujeron su exposición en Fondos Comunes de Inversión en u$s 1.067 millones durante las dos últimas semanas de junio. El viernes, el NYSE registró el volumen más bajo del año, el Dow cerró en el mínimo desde el 28 de abril luego de retroceder un 0,45%, a 8.146,52 puntos y el precio del petróleo cerró en u$s 59,89 por barril, experimentando la mayor caída semanal (10,25%) desde principios de enero. El dramatismo, de haberlo, se refleja en todos estos números, más que en lo que dicen los analistas e inversores. De todas formas, hoy pocos retrucan la idea de que los "brotes verdes" que el presidente de la Fed anunció unas cuantas semanas atrás parecen haberse convertido en malezas más que cualquier otra cosa. Pero esto, si se quiere, es lo menos importante. El 13 de marzo advertíamos que estábamos frente a lo que parecía ser un rally. El 16 de junio advertíamos que el rally habría llegado a su fin. Si esto habla de algo, es de lo que consideramos es el peor problema que enfrenta hoy el mercado: las distorsiones que está imponiendo la intervención gubernamental (en más de 10 años que venimos escribiendo esta columna, nunca nos pareció tan fácil discernir un cambio de "tendencia"), que han hecho que por primera vez en 200 años de historia bursátil quien invirtió en bonos del Tesoro (a 10 años) lleva ganando más dinero a 5, 10, 15, 20 y 25 años que el que apostó por la "América corporativa".

Para esta semana, las miradas están puestas sobre los balances. Que el trabajo que nos tomaran no haga olvidar que existen otras cosas.

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