19 de marzo 2014 - 00:00

Lo que se dice en las fábricas

Lo que se dice en las fábricas
"Le dije que no nos pase lo que le pasó a Venezuela con Polar". Un empresario argentino dedicado al rubro de alimentos y bebidas comía ayer una suculenta (y costosa) tapa de asado en la Costanera (pese a Puerto Madero y sus restoranes top, prefiere los clásicos y ochentosos carritos cercanos al Aeroparque) con un grupo de colegas y comentaba los vaivenes de su reunión con uno de los principales colaboradores de Axel Kicillof sobre un hit de los privados por estos días: la falta de insumos importados para producir, fruto de la aplicación del plan de restricciones que aplica el equipo económico. El referente de la industria de los alimentos argentinos con alto valor agregado, con residencia en el interior, comentaba a sus invitados y colegas porteños sobre una derivación de la conversación con el funcionario y la referencia que le hizo al culminar el encuentro. El hombre venía de un viaje reciente a Caracas, donde tiene negocios importantes y bien lucrativos por haberse acercado al Gobierno nacional en los días en que Hugo Chávez firmaba acuerdos de compras de alimentos locales a cambio de embarques de fueloil y similares. Se quejaba de retrasos en los pagos del Gobierno de Nicolás Maduro, pero alertaba sobre la situación de una empresa privada venezolana, ejemplo chavista de lo bien que se pueden llevar los empresarios con el movimiento caribeño si este último los toca con la varita mágica, y que en los últimos tiempos comenzó a perder su lugar en el paraíso bolivariano. Se trata de Polar, la mayor empresa de alimentos de Venezuela, cuyo caso es hoy emblemático.

• Polar, que creció exponencialmente en los años chavistas, anunció el lunes pasado la suspensión total de sus operaciones en su mayor planta del país en el centro venezolano, donde fabricaba envases para todos sus productos, debido al retraso en las autorizaciones oficiales para el ingreso de materia prima. Se recordaba que dicha planta fue inaugurada en 2005 por el propio Chávez, que se abrazaba con los directivos de Polar y los colocaba en un lugar de privilegio en la relación con la revolución socialista del siglo XXI. Sin embargo, la compañía hoy está en su peor crisis debido a la prohibición de importar insumos básicos por parte del Gobierno de Maduro. A tal punto llega el conflicto de Polar que la compañía decidió algo inaudito entre los empresarios "chavistas": hacer pública una crítica. "El retraso de CADIVI (la estatal Comisión de Administración de Divisas) en el proceso de autorización y liquidación de divisas obligó a paralizar temporalmente la producción de latas de aluminio para jugos, té listo, refrescos, cerveza y malta", dijo la empresa en un comunicado subido a su perfil en Facebook. La producción de la planta Superenvases, situada en la zona industrial de Valencia, en el central estado Carabobo, permanece suspendida en su totalidad desde hace ya 10 días y desde el Gobierno no hay señales sobre una solución al conflicto. Polar explicó que la última autorización para acceder a dólares en el marco del control de cambios vigente en el país se produjo el pasado 21 de enero, luego de cuatro meses de espera, y que se le aclaró que no habría más permisos. La respuesta de Maduro a la falta de permisos fue culpar a Polar por haberse asociado con "la especulación y el aparcamiento (agio)" y pedir dólares para fraudes cambiarios. El empresario argentino le mencionó al funcionario que se detenga en la situación de Polar y que evite que muchas compañías que se mostraron proclives a apoyar abiertamente el modelo oficial en los últimos años comiencen a sufrir problemas de producción en los próximos meses, "más bien semanas", ante la virtual paralización en las autorizaciones para importar insumos.

Dejá tu comentario