6 de noviembre 2014 - 00:00

Lo que se dice en las fábricas

Lo que se dice en las fábricas
  "El caso P&G nos puso a todos en alerta. Pero no creo que nadie salga a romper todo. Lo que vamos a hacer es dialogar y negociar con la AFIP. Pocos tienen espaldas para la confrontación". Un directivo de una empresa de características similares a P&G (multinacional, productora y comercializadora de productos de consumo masivo y de alto nivel de importación y requerimiento de dólares), reflexionaba sobre lo que puede pasar si, como se prevé (y ayer se confirmó), aumentan las denuncias del organismo que dirige Ricardo Echegaray sobre las operaciones de supuesta triangulación entre Brasil y Suiza y eventuales sobrefacturaciones de importaciones. Aparentemente ya son muchas las compañías que están en alerta y desde el mismo domingo (cuando se conoció la acusación de la AFIP), los gerentes contables están con luces amarillas prendidas para saber si son los próximos señalados. Ayer se conoció un nuevo listado (ver pág. 2); lo peor es que el propio jefe de Gabinete, Jorge Capitanich, habló de un largo listado de compañías importantes en observación. Ante esto, las gerencias impositivas y las auditoras externas están trabajando desde hace horas a destajo para saber si pueden estar en el temible listado y, si es posible que eso ocurra, ya se están llamando a los gerentes de Relaciones Institucionales y a las consultoras para ensayar posibles explicaciones y comunicados de prensa. Sucede, reconocen en muchas de las multinacionales que se dedican al consumo masivo, que la mayoría realizó operaciones similares a las que la AFIP señala de P&G, y saben que hubo agentes de la AFIP merodeando con detenimiento desde agosto pasado los pedidos de dólares al Banco Central para importaciones por parte de estas compañías. "La tarea de los gerentes impositivos será ahora anticiparse y, si hubiera algo polémico, llamar a las oficinas de la AFIP antes de que el caso se haga público".



Como siempre para estas fechas, las semanas previas a los festejos empresariales por el fin de año (aunque 2014 no sea un ejercicio que mueva a las celebraciones ampulosas), muchas compañías organizan pequeños seminarios en lugares retirados de la Ciudad de Buenos Aires para hacer balances internos. En general se concretan entre jueves y viernes, y para cerrar las jornadas, siempre se invita a algún economista o analista para que dé una visión sobre lo que puede venirse en el próximo ejercicio. Este año hay una novedad: aparentemente, al staff oficial de profesionales consultados se agrega una cierta demanda de economistas vinculados directa o ideológicamente con el Gobierno de Cristina de Kirchner, los que hasta hace poco tiempo eran ignorados por este tipo de eventos. No es que las empresas estén cambiando su visión de la economía y los mercados (en general, y siempre "en off", son muy críticos con los manejos fiscales y financieros del Gobierno); pero en este fin de 2014 hay un tema clave que hace que la demanda de los expertos cercanos al kirchnerismo se revalúe: si habrá o no acuerdo en enero con los "holdouts". Suponen las multinacionales, especialmente las industriales, que estos economistas, al estar más en sintonía con Axel Kicillof y su equipo, conocen más que nadie los secretos del Palacio de Hacienda o, como mínimo, quieren conocer si un kirchnerista opina que hay que cerrar con los "holdouts" o no. En este sentido, causó revuelo cuando un economista muy cercano al equipo económico y a La Cámpora habló en un encuentro en un 5 estrellas de Pilar sobre la necesidad de "envolver ideológicamente el anuncio", para que la "militancia acepte una negociación y posterior acuerdo con los fondos buitre". Aparentemente, la visión del experto kirchnerista corrió con velocidad notable, y ahora son varias las compañías manufactureras las que quieren contratarlo para dar esta visión positiva de lo que puede suceder en 2015.

Dejá tu comentario