24 de diciembre 2014 - 00:00

Lo que se dice en las fábricas

Aníbal Fernández
Aníbal Fernández
Los armadores de Tierra del Fuego recibieron ayer los últimos 80 millones de dólares del año para cancelar importaciones de piezas, mientras que el lunes fueron las automotrices las que recibieron unos u$s 25 millones para el mismo fin. Con esto, en el Gobierno aseguran que ya cumplieron con el giro de todos los dólares con que se habían comprometido el equipo de Axel Kicillof y el presidente del Banco Central. "Y lo hicimos subiendo las reservas a más de u$s 31.000 millones", le enfatizaba, eufórico, uno director del BCRA a un ejecutivo de una automotriz que más necesitaba las divisas para garantizar el pago a sus proveedores externos. Los más entusiasmados con la llegada de los dólares son en realidad los armadores de celulares de Tierra del Fuego, que ahora podrán cerrar la demanda de aparatos que puedan utilizarse con el sistema 4G. Uno de los responsables de una de las plantas fueguinas, que vino a Buenos Aires en las últimas horas por las fiestas de fin de año, reclamaba, casi suplicaba a las telefónicas, que incrementen la publicidad del nuevo sistema para que la demanda de aparatos de nueva generación adaptables al nuevo sistema aumente en 2015 para "salvar el año".



•Cierta esperanza causó en algunos centros industriales el nombramiento del exsenador Aníbal Fernández como secretario general de la Presidencia y sus posibilidades de ser interlocutor de los problemas del sector ante Cristina de Kirchner. Curiosamente, no es por su pasado reciente sino por la búsqueda de referencias en el "baúl de los recuerdos", según se menciona en la Unión Industrial Argentina. Las referencias eran al tiempo en el que Fernández ejercía el rol de ministro de la Producción, al finalizar el mandato de Eduardo Duhalde. En aquellos días, el nuevamente integrante del gabinete había desembarcado en ese sillón, luego de que al comienzo de la gestión duhaldista lo hubiera manejado José Ignacio de Mendiguren y que después haya estado vacante durante unos meses. El recuerdo que hay de las funciones de Aníbal Fernández en ese ministerio era de un acelerador de trámites y un muy práctico negociador. "Es lo que se necesita. Quiera Dios lo escuche la presidencia", rogaba, con aire navideño, el referente de la UIA.



Muchos reclamos en la industria local por la importación de vagones de China. En realidad, era entendible que, dada la rapidez con que se los requería para renovar la flota del Sarmiento y del Mitre, se los comprara rápidamente a China. Esa decisión se entendió. Pero las críticas llegan a la repartición de Florencio Randazzo por la adquisición de los vagones que transportan contenedores para el Belgrano Cargas. "Esos sí los podríamos haber fabricado en la Argentina", dijo un empresario. También apuntó al mantenimiento y reparación de los vagones, que no se dejaron para la industria local, una decisión cuestionable por varios motivos. Más agresivos, señalan que hasta se importan los durmientes.



•Se comentaba en una de las tantas reuniones convocadas por las automotrices con motivo del fin de año la particularidad que tuvo el mercado de 2014. Si bien fue difícil para todos, hay ganadores y perdedores. Obviamente, el más golpeado fue el segmento de la alta gama por el impacto de los impuestos internos. De un día para otro, los precios crecieron hasta un 100%, lo que provocó una caída de las ventas de hasta el 90%. Lo curioso es que la medida benefició, de alguna manera, a los vendedores de pick-ups, especialmente las de tracción 4x4. Es que como estos vehículos no están alcanzados por el gravamen y sí los todoterrenos importados, por la ventaja de precio fueron muy buscados por los que quieren vehículos off road. Por eso las ventas cayeron menos y la pick-up más vendida del país quedará segunda en el ranking general de ventas del año, por encima de muchos autos "económicos", algo impensado en otros tiempos. Otra perlita de 2014 es lo que pasó con los camiones, que tuvieron una baja menos pronunciada que el promedio del mercado. Esto se debió a que las empresas (especialmente de transporte) no pueden girar utilidades al exterior por los controles sobre el dólar y volcaron sus excedentes de pesos a renovar flotas. Fabricantes de camiones, agradecidos.

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