• ¿De que se trata este régimen? Desde mayo de 2014 los industriales que sean (según el criterio oficial) "formadores de precios" deben enviarle a la Secretaría de Costa múltiples datos sobre sus líneas de producción, con el objetivo de controlar la estructura de costos de las principales compañías del país. A las empresas que no cumplan con esta obligación, desde el Ministerio de Economía, en teoría, les aplicarían multas de hasta $ 1 millón (y más del doble si se siguen negando a cumplir con la orden), eventuales clausuras y hasta el decomiso de mercadería. La fiscalización de los datos la realiza luego un "funcionario espejo", la persona designada desde Economía que tiene a su cargo la comunicación directa con cada una de las empresas incluidas en la obligación de enviar los datos al Palacio de Hacienda. Entre los datos que deben ser enviados se incluyen todos los productos que en los últimos cinco años comercializó la compañía según marca, marca comercial, presentación, especificaciones, canal de distribución, unidades vendidas mensualmente, ventas mensuales en pesos sin IVA (y con IVA), precios de lista por producto, mercado total en unidades y pesos por año, participación del mercado en unidades y pesos, competidores, condiciones de venta (contado, descuentos y bonificaciones), exportaciones del producto, capacidad instalada utilizada para producir dicho producto y las inversiones que se piensan realizar para producir ese bien en los próximos cinco años. La esperanza del fin del régimen residía en que desde diciembre estos datos dejarían de ser pedidos, para ingresar en una etapa (sciolista, massista o macrista) donde lo fundamental sea el debate sobre cómo producir más, no cómo "controlar lo que ya se produce". Sin embargo, desde las huestes de Costa se afirma que su creación seguirá firme y desarrollándose en un Gobierno de Scioli, y, en lo posible, con él mismo y su equipo en la misma secretaría. Quizá por esta esperanza del funcionario, afirmaban los industriales, se veía que la mesa más bulliciosa del evento del miércoles era la de los "funcionarios espejo".
• La noche de Tecnópolis también dio lugar a momentos de distensión. Uno de ellos fue el comentario del "cross de izquierda a la mandíbula" que, según los industriales, el colega José Ignacio de Mendiguren le dio a Domingo Cavallo. Recordaban el "brain storming" de la semana, cuando en un reportaje el exministro de Economía había acusado al expresidente de la UIA de haber sido el culpable "de la megadevaluación de 2002", a lo que De Mendiguren contestó: "Cavallo es un idiota; un cagón auténtico". Al "Vasco" lo felicitaban por la contestación hasta los kirchneristas presentes.
| C.B. |


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