- La salida del infierno de la Argentina, en lo estrictamente financiero, claro, cambió el humor en la plaza local. A decir verdad, sigue estando muy lejos del paraíso, con sus papeles rindiendo en torno al 40% anual en dólares. Prueba de ello es lo sucedido ayer con la difusión del dato de la actividad económica en marzo, que para el INDEC mostró un crecimiento del 2,7%. Por hablar de temas de actualidad, lo de Guillermo Moreno es digno de arteBA, una obra digna de ser exhibida en esa muestra. Puntualmente, la jornada de ayer estaba destinada a ser negativa. Por la madrugada, los operadores debieron digerir la noticia de una eventual rebaja de la calificación de Gran Bretaña, a lo que se agregó luego, con el correr de las horas la difusión de informes que mostraron que la recuperación de la primera economía del planeta, los EE.UU., será más lenta que lo que Wall Street imaginaba.
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- La Argentina es un planeta aparte. Un veterano operador, merced a estar atascado ayer por el tránsito (un recital en River), pudo dar una larga explicación de lo que está aconteciendo con los papeles domésticos. Si bien ayer los bonos cayeron, incluidos los que son la vedette, los Boden 2012 y 2015, la tendencia de fondo es al alza. Es que, como ya se señaló, los inversores antes miraban el valor de recupero de los papeles ante un eventual default y ahora están analizando el rendimiento que ofrecen en comparaciones con otros países emergentes. Ahora bien: ¿cuánto debería rendir en teoría un papel argentino como el Boden? Dado que son de legislación nacional (se aplican los tribunales domésticos en un eventual default), podrían llegar a ofrecer retorno del 35% en dólares tranquilamente. Los otros títulos de deuda (con legislación internacional) pueden llegar a caer en su rendimiento hasta un 20%. ¿Por qué tanta diferencia de retorno entre los dos tribunales? Está claro que la Justicia argentina genera menos confianza que la norteamericana. No hace falta nunca explicación al respecto. Pero incide, además, el hecho de que los bonos con legislación internacional escasean en la plaza. Después del default, y con los bonistas acosando con embargos a cualquier activo financiero del país que circule fuera de las fronteras, sólo hubo lugar para colocaciones domésticas. De la legislación externa, quedaron los bonos surgidos mayormente con el canje de la deuda de 2005. Precisamente, una paradoja de lo que está sucediendo con la Argentina la brinda este fenómeno. Con los holdouts asediando al país, el Gobierno no tiene otra alternativa que poseer un elevado superávit fiscal para poder hacer frente a los vencimientos de la deuda. Así, podría decirse que los bonistas ayudan a una economía ortodoxa, e impiden que se produzca la clásica borrachera argentina del gasto público. Si no, basta imaginar lo que hubiera sido el gasto preelectoral en los meses actuales de haber contado la Argentina con un riesgo-país de 500 puntos y financiamiento de los mercados internacionales. Recuérdese que las erogaciones están aumentando a un ritmo del 25% interanual, pese a tener el crédito cortado.
- También el operador atascado en la avenida Lugones relató lo que sucedió con el frustrado canje de Boden 2012 que imaginaba concretar el secretario de Finanzas, Hernán Lorenzino. Una de las propuestas que formuló Néstor Kirchner era la licitación, con un porcentaje de descuento, del pago anticipado del cupón de Boden 2012 que vence el 3 de agosto. Son u$s 2.300 millones. Lo que no imaginaron en la residencia de Olivos, y quizás tampoco en la Secretaría de Finanzas, es que una operación de esa naturaleza le hubiera valido a la Argentina la calificación de «selective default». Es la misma que debió soportar el Banco Hipotecario por un título que vencía en 2010 y que canjeó. Luego, una vez finalizada la transacción, le eliminaron esa mala etiqueta.
- Otro veterano operador argentino radicado en Miami, un especialista en mercados emergentes, también dio su visión de cuanto sucede con los papeles argentinos. Emigrado a la Florida en 2006 tras una extensa trayectoria en Nueva York y Buenos Aires, se hizo de tiempo para el análisis. Sólo fue interrumpido por la noticia que sacudió a mercados en el poscierre: la quiebra del BankUnited, la mayor caída en el sector financiero de 2009. ¿Qué dijo de la Argentina? Básicamente, que durante los últimos tres o cuatro meses los inversores castigaron a los papeles domésticos por encima de lo que ameritaba su situación financiera y económica. La postura del Gobierno antimercados provocó ese fenómeno que se está revirtiendo no por un cambio en la política oficial, sino más bien por el contexto internacional menos catastrófico. Incluso resaltaba la fuente que en la Argentina hay una suerte de desarbitraje entre el valor de los activos reales y los financieros. Como el país -empresas y público- no tuvo endeudamiento, no hubo necesidad de salir a liquidar activos para paliar la crisis. Departamentos y empresas en general no tuvieron una fuerte variación de los precios como sí la tuvieron los títulos de deuda. ¿Y qué hay que hacer en este contexto? Si se es amante del riesgo, y siempre según este exitoso hombre del mercado financiero, lo que hay que efectuar es lo siguiente: vender propiedades e invertirlas en un título local. Suena alocado, por cierto. Pero, en materia de grandes apuestas en los mercados, predomina este tipo de especulaciones que, de tener un final feliz, bien pueden dejar al inversor arriesgado con el doble de su tenencia inicial. Si se la analiza fríamente, tiene sentido, y mucho. Lo que suceda en los próximos años es otra cosa, ya que, en la Argentina, poder imaginar lo que puede pasar más allá de un mes es casi ciencia ficción.
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