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Lo que se dice en las mesas
Los papeles argentinos vuelven a figurar en el menú de los inversores. El espanto que generó la embestida a empresas se esfumó rápidamente con la recuperación de Wall Street. Como siempre, la codicia mata miedo. Con las tasas bajas vuelve el inversor «cartonero», es decir, aquel que se encarga de revolver los bonos de desecho, los que pagan mayor rendimiento. Con tasas en niveles normales, nunca serían objeto de análisis. Lo que importa es que ahora ofrecen los papeles argentinos tasas del 11% anual sin riesgo de default en el corto plazo. Lo que se avizora es un mercado caliente a partir de febrero, cuando se empiece a otear el resultado de las elecciones presidenciales. Mucha desazón en la plaza precisamente por la falta de candidatos que entusiasmen al mercado. Ricardo Alfonsín o Julio Cobos no tienen alto rating en las mesas de dinero. Más bien, la apuesta es a que surja una esperanza del lado del PJ anti-K. Pero también empresarios y hombres del mercado que concurren a visitar a De Narváez a su reducto en Barrio Parque no salen muy entusiasmados. Por ello, la incertidumbre que despierta 2011 en lo político. Pero, por ahora, resta mucho tiempo para ello, más en un país en el que el largo plazo está definido por las colocaciones superiores a los 90 días.
Una de las consecuencias notorias del gran arranque de los mercados en setiembre fue la apreciación de las monedas, en particular, del real. La moneda brasileña cerró ayer en 1,726 contra el dólar, su valor más alto desde que estalló la crisis financiera en 2008. Sucede cuando falta poco más de un mes para las elecciones presidenciales y muestra la tranquilidad que tienen los inversores con este proceso político. La intención de Dilma Rousseff, candidata de Lula da Silva es continuar obviamente con el modelo, pero no se descarta que busque mejorar la cotización del dólar, aproximadamente hasta 2 reales. Pero ya lo intentó varias veces la actual administración y fracasó. El deterioro de la balanza comercial brasileña tal vez resulte el detonante para la devaluación del real.
La recuperación de Wall Street no da margen, de todas maneras, a gran optimismo, aunque van quedando atrás los más pesimistas, estilo Nouriel Roubini. Ahora se estima que los principales indicadores de la Bolsa neoyorquina podrían terminar el año con una suba del 5% (punta a punta). Ahora están en promedio un 1,5% abajo. Si se cumple el pronóstico, el Dow Jones debería terminar el año rozando nuevamente los 11.000 puntos.
Aunque subieron mucho en el año, los bancos locales siguen figurando entre los principales recomendados a la hora de volcarse por alternativas de la Bolsa porteña. El argumento es repetido: el precio en relación con las ganancias (lo que en la jerga financiera se denomina «price earnings ratio») está bien por debajo en relación con lo que cotizan otros bancos en la región. Los más baratos desde este punto de vista son el Marco y el Francés. Son, además, los que pagan dividendos más altos.
Se pregunta cada vez menos en el mercado cuándo vendrá la colocación de bonos de la Argentina en el mercado internacional. Es que ya no lo ven entusiasmado ni a Amado Boudou, que era el principal impulsor de esta posibilidad. Sin embargo, desde la Casa Rosada no se termina de dar el visto bueno para que la Argentina consiga financiamiento. Las críticas de Cristina de Kirchner a las políticas de endeudamiento durante las jornadas monetarias no dejan mucho margen para dudar acerca de la postura oficial.

