El Año Nuevo judío restó volumen de negocios en todos los mercados. Coincidió ello con el retroceso de los papeles más riesgosos de los países emergentes, como son los de Venezuela y la Argentina. Es un clásico que Wall Street opere a «media máquina» en estos días festivos para la comunidad. Hoy se vivirá un panorama similar. El Yom Kipur, es decir el Día del Perdón, esta vez no alterará demasiado las operaciones financieras y bursátiles ya que cae el viernes próximo con la salida de la primera estrella y el sábado.
Nuevamente los títulos de la petrolera bolivariana PDVSA están rindiendo el 19% anual en dólares. ¿Una oportunidad? Puede ser, pero siempre las apuestas a papeles de ese tipo son no aptas para cardíacos. No es dramático, pero el mercado local acumuló dos jornadas de bajas consecutivas justo cuando las acciones en Wall Street se recuperaban con alzas. Llamó la atención ese divorcio, aunque claro, si se mira el creciente avance de Hugo Moyano sobre empresas se lo entiende. Da la sensación de que la Argentina seguirá rindiendo por mucho tiempo más entre el 10,5% y el 11% anual en dólares.
¿A qué se le puede hincar el diente en este contexto? El operador que tiene un alto porcentaje de éxito en sus pronósticos y que se apoda «el talibán» sostiene que es tiempo de apostar al Dow Jones. «Al fin y al cabo está lejos del máximo aún, de más de 14.000 puntos». Agrega optimista que si llega a salir otro dato de empleo positivo en Estados Unidos, «el mercado estará listo para volar».
El Banco Central no se tomó descanso y volvió a comprar fuerte, cerca de u$s 75 millones. Es un dato relevante que ya bien entrado setiembre continúe en buen ritmo el ingreso de divisas proveniente de la exportación de soja. En los últimos años, la «temporada alta» para el ingreso de dólares comenzaba en abril y con suerte llegaba hasta julio. Ahora se extendería por lo menos un mes más, con lo cual sólo aflojaría en el último bimestre. Los operadores de cambio ahora siguen con atención un dato que manejaba sólo el sector agropecuario: el porcentaje de cosecha que sigue guardado en silos bolsa, ya que de allí surge un aproximado de cuánto resta liquidar. La mayor emisión de pesos que permitió el Programa Monetario y la compra de dólares del Central se hacen sentir en las variables financieras: el dólar está «planchado» en $ 3,945 en su cotización mayorista. Ahora se espera que para fin de año no suba más allá de $ 4,05 o a lo sumo $ 4,10. Las tasas se mantienen sin variación entre el 10% y el 10,5% anual. Nadie apuesta a un recalentamiento, dada la situación de «hiperliquidez» del mercado y al amplio colchón de pesos que mantienen los bancos. Hasta el dólar futuro se acomodó a esa situación y bajó levemente: a un año la tasa implícita se ubica en el 10,2%, con lo cual semana a semana se reducen las expectativas devaluatorias.
Los ruidos políticos que afectaron a la Argentina a partir de la segunda quincena de agosto se acallaron un poco, pero siguen impactando en el mercado local. El Global 2017, el nuevo bono surgido del canje, es el que mejor refleja estos vaivenes. Había superado los u$s 94 y rendía el 9,5% a mediados del mes pasado. Pero sufrió una súbita caída desde ese momento y ahora se estabilizó, pero en niveles más bajos: cotiza a u$s 91, con un rendimiento que supera levemente el 11%. Ya nadie pregunta en el mercado cuándo saldrá al mercado la Argentina. Prácticamente se descarta que sea este año.
La acción del Grupo Clarín sigue a los tumbos. Ayer perdió otro 5,50% y finalizó en $ 10,30. Esto significa una pérdida del 19% en relación con el precio de hace un mes y se aleja del pronóstico realizado por el JP Morgan entonces, que la veía a $ 14. A la ofensiva oficial contra Fibertel y Papel Prensa, ahora se agregó la decisión del Gobierno de modificar la grilla de CableVisión, lo que afecta a la empresa más rentable del holding.
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