20 de mayo 2011 - 10:22

Lo que se dice en las mesas

Otra semana cargada de eventos para los hombres (y mujeres) del mercado financiero. Como siempre, en estos ambientes distendidos es donde trasciende la mejor información acerca de cuanto sucede en la plaza local. Reapareció «el Talibán», el influyente ejecutivo de la plaza. Se lo pudo ver en la apertura de arteBA, circulando con otros dos economistas en los pasillos de las diferentes galerías de arte. En realidad, no debería sorprender la relación entre finanzas y arte. Incluso una figura respetada en la plaza como Facundo Gómez Minujín, preside el JP Morgan en la Argentina y también la Fundación arteBA. El miércoles se lo vio circulando también a Daniel Marx, exsecretario de Finanzas de la Alianza. Como si fueran bonos, había quienes comentaban el valor de las obras del artista Matías Duville, ganador de la Beca Kuitca hace muchos años. En esta ocasión, había una fuerte demanda de sus obras en la galería Sendrós, a tal punto que se agotaron con precios que giraron alrededor de los 30.000 dólares. Hace tres años se «operaban» a menos de u$s 3.000. Dejó más ganancias Duville que el bendito cupón del PBI... Otro evento fue el «after office» del ROFEX en «Le Merval», en Viamonte esquina Suipacha. Más de 100 personas presentes en el reducto del microcentro.

¿Y que decía «el Talibán» en arteBA? Remarcaba que la brecha entre el dólar mayorista y el «contado con liqui» que usan empresas para girar fondos al exterior ya está en el 7%. La apuesta ganadora es a que esa brecha seguirá ampliándose. Por este motivo es que los bonos en pesos son los que más alergia generan en la plaza. En el año, el cupón PBI en pesos pasó de 4,25 a 3,75. El otro lado de la moneda es el cupón en dólares, que está en los valores máximos. «Siempre se pensaba que los cupones en las dos monedas iban de la mano, pero el de dólares efectúa los pagos de los servicios en el exterior. Pequeña diferencia. La jugada entonces si se apuesta a la mayor brecha es a vender los de pesos y comprar los de dólares en simultáneo.

Los informes de los grandes bancos de inversión de Wall Street sobre la Argentina incluyen no sólo una evaluación sobre la cotización del dólar y las perspectivas de los próximos meses, sino también un comentario sobre el precio del «blue» y del «contado con liquidación». Se enfatiza, lógicamente, la arriba mencionada brecha entre el dólar oficial y los otros, incluso con gráficos que detallan cómo esta diferencia se fue agrandando en el tiempo. Economistas de Crédit Suisse, por ejemplo, visitaron Buenos Aires y elaboraron un informe para sus clientes. El reconocido ejecutivo de banca privada apodado el «Oso», en un correo a sus clientes fue muy pesimista: «No nos engañemos, el año que viene, gane quien gane, el dólar sigue sabiendo. Quizás con el modelo actual tengamos un tipo de cambio oficial y el real -blue o como quieran llamarlo-, al estilo Chávez». Pesimista. Fiel a su estilo.

Dato del mercado puro: el Banco Ciudad terminó la venta de sus títulos Bogar por 200 millones de pesos. Se pasó a los Bonar 10 en dólares. Pareciera como si el Gobierno de Mauricio Macri anticipara mayor ruido en la plaza cambiaria. Obviamente, debería suponerse que si se hubiera mantenido como candidato a la presidencia, esa operación no se
hubiera realizado. Lo concreto es que terminó de operar un gran vendedor (y comprador).

El espectacular debut de Linkedin en la Bolsa neoyorkina fue el comentario del día en mesas y sociedades de Bolsa. Duplicó su precio, por lo que ahora su capitalización bursátil ya es de casi u$s 9.000 millones. Esta semana, la revista The Economist advirtió en su portada sobre los riesgos de una nueva burbuja en internet. Y resulta difícil no pensar que se está nuevamente ante este fenómeno. Es probable que las futuras salidas al mercado de compañías como Facebook, Twitter, Groupon y otras «puntocom » generen todavía más fervor. Hasta un día en el que los inversores se den cuenta de que el valor de la acción no tiene ninguna correlación con las ganancias de la empresa y se termine pinchando el global. Pasó en 2000. No sería extraño que suceda ahora algo similar, pero mientras tanto gana el primero en llegar.

Indudablemente es un año ideal para las ofertas iniciales de acciones. Pero aún no está claro si algunas compañías en la Argentina podrán abrir sus capitales accionarios en el mercado, considerando que se acercan las elecciones presidenciales con todo el ruido que este proceso genera. En la lista de largada aparecen Banco Supervielle, Santander Río, Aeropuertos Argentina 2000 e YPF. En todos los casos hay bastante apuro por cerrar el proceso lo antes posible, aprovechando que los mercados están receptivos y que aún falta un tiempo relativamente considerable para fin de octubre. Pero es muy posible que el que no lo logre en los próximos 60 días tenga que esperar tal vez hasta 2012 para intentarlo nuevamente.

Wall Street se encuentra en un compás de espera. Algunos signos de debilitamiento de la economía borraron la euforia del arranque del año y ahora los principales indicadores volvieron a moverse en forma «lateral ». Pero la mayor expectativa es ahora lo que suceda con el fin del QE2, es decir, el programa de expansión monetaria de la Reserva Federal y que ayudó para darle un fuerte impulso al mercado. No habrá más emisión de dólares, pero se descuenta que el Gobierno será muy cauto a la hora de quitar los incentivos que tiene la actividad económica. Ya no se habla del riesgo de una nueva recesión, como sucedía a esta altura de 2010. Para los ultraconservadores, una apuesta pasa por la tasa a diez años de los bonos del Tesoro norteamericano. Está nuevamente en valores mínimos del año (3,20% anual) y tendría lógica que comience a subir en los próximos meses, sobre todo ante un escenario de un ritmo mucho menor de expansión de dinero. Pero la expectativa es que los T-Bonds a diez años rindieran a esta altura alrededor del 4% y nada de ello sucedió. Al contrario, el precio de estos títulos se fortaleció, lo cual generó una drástica reducción de la tasa.

Dejá tu comentario