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Lo que se dice en las mesas
Sergio «Maravilla» Martínez, Catherine Fulop
Pero por más que el Dow Jones se vaya acercando a los 13.600 puntos, y esté en los niveles de diciembre de 2007, nada volverá a ser como antes de la crisis de hipotecas. Las limitaciones a ganancias de banqueros son hechos casi diarios y lo mismo los ajustes en las entidades. El Deutsche Bank, por ejemplo, anunció una fuerte reestructuración en toda América y en Buenos Aires ya habrían sido de la partida cuatro ejecutivos. A su titular, Marcelo Blanco, le fue solicitada su partida, también algo que concretará para fines de mes. ¿Quién será su reemplazo? Aún no estaría definido y lo más probable sería que provenga del exterior el nuevo titular. En Nueva York hubo una serie de recortes de puestos de trabajo en esta entidad desde el lunes, cuando comenzaron los anuncios de despidos.
Dos eventos principales esta semana en los que hubo amplia participación de banqueros. El lunes, en el Alvear, se realizó la tradicional cena de recaudación de fondos de Fundaleu (fundación para combatir la leucemia), realizada bajo el lema: «Famosos por la vida 2012». Allí las «celebrities» sirvieron las mesas y una intrépida Catherine Fulop tomó la batuta para movilizar a los presentes a que donen a Fundaleu. Estaban presentes Gabriel Martino (HSBC), Juan Bruchou (Citi), Eduardo Escasany y Luis Ribaya (Galicia), ejecutivos del Itaú y del Hipotecario, Mario Quintana (Pegasus), Jorge Neuss, Juan Pablo Maglier (La Rural, muy saludado porque era su cumpleaños), Augusto Rodríguez Larreta con Julieta Spina a horas de casarse, entre otros. Guillermo Andino, presentador, tras hábil presión, logró que Mauricio Macri cantara su clásico «We will rock you», de Queen. Pero de nuevo, lo mejor fue lo de la Fulop recaudando, a tal punto que varios la propusieron como futura secretaria de Hacienda.
El segundo evento con presencia financiera fue el miércoles por la noche en La Rural, organizado por la Universidad Di Tella, en el marco de la 2ª Cena de Recaudación de Fondos para la construcción del campus Alcorta. A varios de los asistentes a Fundaleu se sumaron Facundo Gómez Minujín (JP Morgan), Pablo Guidotti, Nicolás Dujovne, Miguel Kiguel, Juan Carlos Garibaldi (Kraft), Bernardo Kosacoff, Javier Ortiz Batalla, Eugenio Pendás, Gustavo Cañonero, David Sekiguchi (ex Deutsche Bank y hoy en QFR Capital Management, un exitoso hedge fund que ha acertado en las idas y vueltas de los mercados en estas crisis norteamericanas y europeas). Allí se hablaba mucho de las posibilidades de una reelección de Cristina de Kirchner, a lo que la mayoría de los presentes le daba una baja probabilidad de ocurrencia. Estaba en una mesa el socialista Hermes Binner, uno de los pocos políticos de los diversos sectores que aceptó concurrir al evento. No pocos hombres del mercado se despidieron, señalando que partían rumbo a Las Vegas, a presenciar la pelea de mañana de Maravilla Martínez. El dólar tarjeta lo sigue facilitando. Estaba también allí «el Talibán», el economista que se escuda bajo ese seudónimo. Victorioso en sus pronóstico, recomendó: «No vendan aún los papeles argentinos».
Inalterable, «el Oso» se mantiene del otro lado pesimista. Ni la fiesta de estas semanas lo hizo cambiar. Dice en su último informe: «1) La receta sigue siendo la misma, ahora Bernie (por Bernanke) va a gastar 40 mil millones por mes comprando MBS (hipotecas) y manteniendo las tasas en 0 hasta 2015; 2) los europeos anunciaron que van a comprar los bonos de países en riesgo y sus tasas bajaron, pero todavía no hicieron ninguna compra; 3) el dólar vuelve a caer ya que nuevamente se activa el negocio del carry trade potenciando a todas las monedas con tasas más altas, inclusive el euro a 1,30; 4) salvo China que está negativa, un 2% de las Bolsas son un festival que no coincide con la realidad de la mayoría de estos países; 5) veremos qué nos deparan las próximas semanas y meses, es decir, si esta carrera desenfrenada continúa, lo único que a mí me queda claro es que ninguno de los problemas de fondo están resueltos y simplemente siguen pateando todo para más adelante». Incorregible. En sintonía, en su búnker de Azul Profundo, «el Maître», experto bursátil, decía anoche que «ante fuertes subas y habiendo superado resistencias históricas, sería bueno hacerse de unos puts del índice Dow y de papeles que hayan tenido igual recorrido alcista, como ser Apple, Citigroup, Petrobras, entre las elegidas para hacer uso de las opciones de ventas para los meses de octubre y noviembre». Agrega que «en el mercado doméstico, siguen firmes los bancos que poseen P/E bajos y buenos resultados trimestrales. Tener algo de liquidez ante una corrección segura del Merval en pocas ruedas, ya que pronto hay vencimiento de opciones».
Aunque la frase «el que apuesta al dólar pierde» es tristemente célebre en la Argentina, en algunos momentos se cumplió. Claramente esto es lo que sucedió entre 2004 y 2010, cuando las tasas de plazo fijo, si bien lo alcanzaban para equiparar la inflación, sí conseguían imponerse a la evolución del tipo de cambio. Y eso alcanzó durante esos años para mantener a los ahorristas en moneda local, aunque el atraso cambiario creciente hizo que el público se volcara en forma creciente a la compra de divisas. Pero después de la disparada del dólar en el mercado informal, en septiembre se vuelve a dar la lógica de apostar por otro tipo de instrumentos antes que comprar divisas. En lo que va del mes, el tipo de cambio muestra una tendencia levemente bajista y no hay indicios de que vaya a remontar en los próximos días. Pero como contrapartida, algunos activos muestran una muy fuerte reacción. El caso más claro es indudablemente el del cupón PBI en dólares, que acumula un incremento superior al 15% en lo que va del mes, cuando ni siquiera se cumplió la primera quincena. Los inversores tienen ahora más expectativas de un crecimiento de la actividad el año próximo, con lo que se podría superar el 3,2% que exige el instrumento para que se gatille un pago en 2014. Pero no está totalmente descartado, aunque las chances son remotas, que este año también se crezca por encima de este nivel. Para el Gobierno, el costo sería muy grande, ya que debería desembolsar unos u$s 4.000 millones el año próximo, que hoy casi nadie tiene en cuenta. Más allá de estas estimaciones, evidentemente lo que más atrae de la unidad ligada al Producto es que sus tenedores recibirán un suculento pago en dólares el 15 de diciembre. Se trata, por lo tanto, del principal mecanismo legal para acceder a divisas de manera legal antes de fin de año que los inversores tienen a mano.
El compromiso de Ben Bernanke de mantener las tasas a niveles muy bajos hasta 2015 (hoy es 0% para plazos cortos) generó el efecto deseado en los mercados. Los principales indicadores de Wall Street tocaron máximos anuales y el Dow Jones se acerca cada vez más al máximo histórico que había tocado en octubre de 2007, casi un año antes de que se produjera el estallido por la caída de Lehman Brothers. Más exactamente, a este índice le falta apenas un 5% para recuperar aquellos valores. Nada mal considerando que en febrero de 2009 había caído hasta los 6.600 puntos. Conclusión: en tres años y medio las principales acciones norteamericanas duplicaron su valor. Los sucesivos programas de impulso monetario de la Reserva Federal consiguieron el objetivo de darles impulso a los mercados financieros, pero hasta ahora fueron mucho menos efectivos a la hora de recuperar a la economía norteamericana. Seguramente fue mucho lo que se evitó, es decir, la profundización de la crisis, pero se trata de una afirmación difícil de contrastar.
La continuidad de los programas de expansión monetaria no sólo les dio un fuerte impulso a las acciones. El dólar se viene debilitando en forma muy notoria contra el euro, que ayer nuevamente quedó al borde de superar el nivel de 1,30. El oro es otro activo que se benefició con esta debilidad de la moneda norteamericana, y trepó otro 2%. El metal se vuelve a acercar a los u$s 1.800 la onza. Ambas evoluciones favorecen el nivel de reservas del BCRA, ya que una porción (algo menor que el 20%) está invertida tanto en la moneda europea como en oro.
La mejora notable en el clima de los mercados de a poco comienza a impactar favorablemente en los títulos argentinos. El caso más notorio es el del Global 2017. En Nueva York este título volvió a niveles de u$s 99,5, cuando había caído casi a u$s 80 hace apenas tres meses. Esto significa que su rendimiento se ubica en la zona del 8,8%, muy cercana al nivel al que fue colocado por el Gobierno en la reapertura del canje de deuda de 2010. Como se trata de un título emitido bajo legislación neoyorquina, es el más favorecido por los inversores que quieren poner un pie en la Argentina.

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