15 de marzo 2012 - 00:00

Logra Macri votos para que ley pase por la Legislatura

Mauricio Macri; el ministro de Desarrollo Económico, Francisco Cabrera, y el titular de la Legislatura porteña, Cristian Ritondo, ayer en las jornadas la FAES.
Mauricio Macri; el ministro de Desarrollo Económico, Francisco Cabrera, y el titular de la Legislatura porteña, Cristian Ritondo, ayer en las jornadas la FAES.
Los bloques chicos suelen tener un protagonismo impensado en las horas clave. Al macrismo, la posición de la UCR en la Legislatura le aliviará la pelea con el Gobierno por la transferencia del subte, aunque el bloque cuenta con sólo dos diputados.

En el Senado, la UCR votará en general el proyecto de ley que el martes obtuvo dictamen, aun luego del fuerte cruce verbal entre Julio De Vido y Gerardo Morales (ver nota aparte), aunque habrá una disidencia. Pero en la Legislatura porteña la situación será otra.

Es que mientras el kirchnerismo comenzó a decir, a partir de las manifestaciones del ministro de Planificación, que la ley de transferencia del transporte a la Ciudad no requiere aprobación por parte de la Legislatura local, comenzó otra puja.

En ese sentido, los radicales del bloque porteño, Claudio Presman y Rubén Campos, apoyarán lo que sostiene el PRO y también otros bloques de la oposición, en contra de lo que haría el kirchnerismo en ese momento, una vez que la ley sea aprobada por las dos cámaras.

Así, la aritmética es justa: de los 60 legisladores porteños, el PRO cuenta con 26 y 3 aliados, por lo cual con los dos radicales alcanza 31 para quórum y mayoría en el recinto. De todos modos, dentro de la oposición al PRO hay otros bloques que harán valer la necesidad de que la Legislatura apruebe la ley, lo que no necesariamente significa que luego se apruebe o se rechace el proyecto como busca el PRO. Dentro de la oposición están el kirchnerismo y el solanismo, los aliados a Hermes Binner y la Coalición Cívica, entre otros.

Campos explicó que «antes que nada debería existir un convenio entre las dos jurisdicciones» y con respecto a que en el Senado la UCR aprobará la ley, «nosotros entendemos que si sale la ley como está, requiere además un convenio y esa transferencia debe hacerse de la manera más democrática, cumpliendo con la Constitución nacional y la de la Ciudad». El legislador aludió a que la UCR no aceptaría -como tampoco el PRO- el traspaso sin recursos y sin convenio. «Si fuera como dice el kirchnerismo, ¿para qué vota una ley el Congreso?, se preguntó el diputado en referencia a que el Gobierno sostiene que mediante el decreto de 1999 refrendado por la ley porteña de 2000 se aceptó el proceso de transferencia, y que así no haría falta más trámite para que Macri tome a su cargo los subterráneos.

Para el kirchnerista Tito Nenna la Legislatura no tendría que intervenir. El legislador sostuvo que «la Ciudad aceptó el traspaso con la Ley 373 en 2000, asumiendo las riendas del SBASE, el control y la fiscalización del servicio y la ejecución del contrato de concesión tal como lo establecía el decreto presidencial 393/99».

En cambio, con respecto al traspaso del control de las 33 líneas de colectivos que circulan sin pasar las fronteras porteñas y el trencito de Puerto Madero, no existe ningún acuerdo previo.

Como todo está incluido en el mismo proyecto de ley que tiene dictamen ya del Senado, el PRO sostiene que está faltando como poco que esa transferencia la apruebe Macri y también que pase por la Legislatura.

Es que el macrismo espera la instancia del recinto para rechazar la iniciativa si, desde el Congreso, la recibe tal como está. El proyecto menciona la ratificación del acta de enero pasado, que firmó Macri, donde la Nación le transfirió a la Ciudad el control y la fiscalización de los subtes y el premetro, y la facultad para modificar la tarifa, como lo hizo el jefe porteño, el 6 de enero pasado. Por eso el kirchnerismo sostiene que la transferencia se concretó, aunque tanto en esa acta-acuerdo como en el proyecto de ley también se hace referencia a un plazo de 90 días para completar la documentación que corresponda. Luego, el proyecto señala que la Ciudad fiscalizará y controlará además de los subtes, «el transporte automotor y el tranvía» que circula en su geografía. Ese punto se interpreta como los colectivos y el trencito de Puerto de Madero.

El PRO en Diputados defenderá un proyecto propio de «autonomía plena» en el que reclama la transferencia de todos los transportes, pero también de la Justicia, la Policía, el puerto y el juego.

Por otra parte, como última instancia, el macrismo planifica la sanción de una ley que convoque a una consulta popular o referendo (éste sería vinculante) para que los porteños opinen si debe aceptarse el traspaso así como está. El atolladero terminará acelerando la vía judicial.

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