1 de julio 2010 - 00:00

Londres: protestas contra BP dividen al mundo de los artistas

Una de las manifestaciones realizadas por el grupo de artistas y ecologistas Greenwash Guerrillas ante la Tate Gallery de Londres.
Una de las manifestaciones realizadas por el grupo de artistas y ecologistas Greenwash Guerrillas ante la Tate Gallery de Londres.
Londres - Las violentas protestas de un grupo de 171 artistas contra el patrocinio de la BP en las artes ha levantado varias polémicas en Londres. Desde hace varios días, varios museos de la ciudad fueron acusados por un conjunto de artistas y grupos ecologistas, comandados por Greenwash Guerrillas, de ser sostenidos por una «empresa contaminante e irresponsable como BP», tal como manifestó el músico Matthew Herbert.

La relación de la petrolera con la Tate Britain y la Tate Modern data de hace 20 años, y por estos días se celebró una fiesta para celebrar las dos décadas de patrocinio, corporizada además en una exposición y premio de retratos «BP Portrait Award 2010». Los manifestantes demandaron, mediante fuertes y cotidianas demostraciones contrarias a BP, que cesara de inmediato tal patrocinio, e inclusive algunos críticos de arte acusaron a la Tate de pretender «blanquear» sus «crímenes» ecológicos. En una carta publicada por «The Guardian», ese grupo de artistas y ecologistas condenaron que los ejecutivos de BP acudan al cóctel que ofreció la galería mientras el derrame de petróleo sigue causando estragos en el Golfo de México. «Estas relaciones ayudan a las grandes petroleras a enmascarar la naturaleza destructiva del medio ambiente de sus actividades con la legitimación social asociada a tan destacadas instituciones culturales», dice la carta.

Sin embargo el enfrentamiento, lejos de aunar a la colectividad artística inglesa, también empezó a revelar singulares disidencias, como la carta que ayer publicó el compositor escocés James MacMillan en «The Telegraph». Con el título de «Los artistas creativos que atacan a la Tate y a BP no me representan», MacMillan expresa que no sabía si ese grupo era de «estúpidos, románticos al viejo estilo, o simplemente hipócritas. En principio son presuntuosos, porque dan por seguro que representan a toda la comunidad artística. Por mí no hablan y sé que por muchos otros tampoco», agrega, luego de definir al grupo como «utópicos eco-fascistas». MacMillan añadió que «lo más deprimente de todo esto es el avance asfixiante de la izquierda sobre las artes».

MacMillan es un compositor de formación católica, y entre sus obras se cuenta una «Pasión según San Juan» que estrenó Colin Davis en 2008. Su prédica es conocida en Europa, y en un artículo reciente escribió que este «extremismo romántico de la izquierda en las Artes fuerza a ubicar caprichosamente a los artistas de un lado o del otro. El pueril sentimiento antiburgués de esta militancia no tiene inteligencia política ni fiebre moral. El legado de esta militancia puede ser apreciado en la crítica de arte contemporánea y el surgimiento de una especie de sacerdocio secular que transforma a cualquier artista que no comparta este credo, automáticamente, en un individuo despreciable».

Entre los 171 firmantes del grupo contra la BP y la Tate figuran los artistas Hans Haacke, John Keane y Adam Chodzko, los dramaturgos Davey Anderson y Caryl Churchill, el compositor Matthew Herbvert, el filántropo Gordon Roddick, y las críticas Suzi Gablik, Rebecca Solnit y Lucy R Lippard. «Muchos artistas están furiosos por el hecho de que la Tate y otras instituciones culturales nacionales sigan soslayando el asunto del patrocinio de una petrolera», dijeron. «Hace poco menos de una década se consideraba a las tabacaleras socios respetables para tales patrocinios, algo que ya no sucede. Confiamos en que pronto ocurra lo mismo con las petroleras y las empresas gasistas», denunciaron.

El crítico David Hughes, en «The Telegraph», se mostró como uno de los pocos opositores a tales protestas: «¿Crecerán alguna vez estos artistas?», se preguntó en el diario. «BP es responsable de un terrible accidente ambiental: lo admitió y está pagando para solucionarlo de la mejor manera posible. Si no fuera por BP y las otras petroleras hoy no tendríamos economías modernas. ¿Se subió a algún auto o un avión alguno de estos artistas alguna vez en sus vidas? Es pura hipocresía. Lo mismo ocurrió hace años con la energía nuclear. Los ambientalistas la anatemizaron y ahora está empezando a predominar el concepto de que, en el futuro, será una de las fuentes de energía más ecológicas. ¿Qué perspectivas encuentran ellos para el patrocinio privado de las artes? Ninguna persona sensata pensaría de la misma manera».

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