16 de junio 2010 - 00:00

Londres reconoce el “Bloody Sunday” (muy tarde)

Una imagen tomada en 1972 de la masacre de Londonderry, en Irlanda del Norte. El Gobierno de Gordon Brown fue el primero de Gran Bretaña en disculparse por los asesinatos.
Una imagen tomada en 1972 de la masacre de Londonderry, en Irlanda del Norte. El Gobierno de Gordon Brown fue el primero de Gran Bretaña en disculparse por los asesinatos.
Londres - La investigación sobre los crímenes cometidos en la jornada conocida como «Bloody Sunday» (Domingo Sangriento) concluyó ayer que los 14 católicos asesinados en Irlanda del Norte en 1972 por militares británicos eran inocentes, tras lo cual el Gobierno pidió disculpas y consideró los hechos «injustificables».

Los soldados británicos que abrieron fuego en la ciudad de Londonderry en 1972 contra 14 civiles desarmados durante una manifestación actuaron «de forma injustificada y nada razonable», aseveró ayer el primer ministro británico, David Cameron, durante la presentación del Informe Saville en Londres. «Lo que ocurrió en el Bloody Sunday fue un error».

Cameron fue el primer jefe de Gobierno británico en pedir perdón expresamente por aquellos hechos. «El Gobierno es en último término responsable del comportamiento del Ejército. En el nombre del Gobierno y del país les digo: lo siento profundamente». Al contrario de lo que se había sostenido hasta ahora, el informe afirma que los soldados no habían recibido agresión alguna antes de disparar.

Miles de personas siguieron la publicación del informe en Londonderry ante una gran pantalla y estallaron en júbilo al escuchar la declaración del premier. El llamado Informe Saville es la investigación más cara y larga de la historia británica sobre el suceso, con un costo de unos 230 millones de euros y trabajos realizados durante doce años. El informe ilustra un oscuro capítulo del conflicto entre católicos y protestantes en Irlanda del Norte.

El conflicto entre protestantes pro británicos y católicos pro irlandeses escaló a partir de ese episodio y dio un fuerte impulso a grupos terroristas como el católico IRA. Más de 3.500 personas murieron en el marco del conflicto desde los años 60.

Una primera investigación de los sucesos había eximido de toda culpa al Ejército, alegando que los soldados actuaron en defensa propia. Pero la presión de los familiares de las víctimas y el deseo de impulsar el proceso de paz obligó al entonces primer ministro, Tony Blair, en 1998, a anunciar una nueva investigación y en marzo de 2000 comenzaron las comparecencias públicas.

El episodio quedó inmortalizado por la canción «Sunday, Bloody Sunday», de la banda musical U2, que si bien buscaba rechazar la violencia armada en todas sus aristas, fue adoptada por el propio IRA como himno en la década del 80.

Agencias AFP y DPA

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