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Lorenzetti pidió jueces más rápidos
El presidente de la Corte Suprema de Justicia, Ricardo Lorenzetti, inauguró ayer el año judicial con un reclamo a sus propios colegas para tener una «Justicia más rápida e imparcial».
A diferencia de años anteriores en los que el discurso de apertura de la Corte se centró en la necesidad fortalecer la independencia judicial o alcanzar su autarquía financiera, esta vez las palabras de Lorenzetti estuvieron dirigidas a sus colegas y una convocatoria a «actualizar principios procesales» para que «las tragedias colectivas no se conviertan en tragedias judiciales».
El titular del máximo tribunal se detuvo específicamente en este último punto y recordó un fallo de la Corte de abril de 2008 en el que una mujer sufrió un accidente en el subte y el tribunal ordenó que la empresa se hiciera cargo de la indemnización. «La seguridad obliga a los prestadores de servicios públicos a desempeñar conductas para el cuidado de la vida y la salud de los habitantes. Ricos o pobres, todos tienen derecho a la seguridad», subrayó el titular del máximo tribunal en una clara referencia al accidente de Once.
Lorenzetti dedicó además un párrafo especial a la defensa de la libertad de expresión. «La crítica es buena», subrayó el presidente de la Corte y recordó los fallos en los que se había buscado defender este punto, así como limitar «mecanismos indirectos» de control como «la publicidad oficial», según precisó, que afectan el desempeño de la prensa.
Por otro lado, el titular del máximo tribunal destacó que se debía trabajar para que los procesos complejos, como las megacausas de delitos de lesa humanidad cometidos durante el último Gobierno militar y los delitos de corrupción, no alcanzaran plazos de diez o más años.
En este punto, el presidente de la Corte resaltó las reglas prácticas decididas por la Cámara Nacional de Casación Penal la semana pasada para acelerar algunos plazos durante juicios de causas complejas, acordada que también fue destacada la semana pasada por Cristina de Kirchner durante su discurso de apertura de las sesiones ordinarias del Congreso. Desde el público, aplaudían el actual titular de Casación, Pedro David, y los camaristas Alejandro Slokar y Luis Cabral, también integrantes del tribunal.
Acompañado por todos los ministros del máximo tribunal, Elena Highton de Nolasco, Carmen Argibay, Carlos Fayt, Eugenio Zaffaroni, Juan Carlos Maqueda y Enrique Petracchi, Lorenzetti hizo un repaso de los diferentes principios adoptados en los últimos años y aseguró que la actual composición de la Corte había adoptado un «modelo de Justicia distinto» que pretendió desde el principio acercarla a la sociedad. En este contexto, resaltó el trabajo realizado en acceso a justicia a través de las numerosas convocatorias a audiencias públicas, a partir de las cuales «los pobres estuvieron en la Corte por primera vez» y en la defensa de la igualdad, a través de fallos como los relacionados con libertad sindical, los derechos de los jubilados y los derechos de los consumidores.
También valoró las tareas de los supremos en relación con la defensa de la igualdad género, la protección del medio ambiente y del estado de derecho. Más allá de estos aspectos, el titular de la Corte llamó a todos los poderes a seguir trabajando en el desarrollo de políticas de Estado a largo plazo ya que «hace muchos años que hablamos siempre de los mismos problemas, porque las soluciones son coyunturales y los discursos superan las acciones». «Se necesitan respuestas serias», reforzó Lorenzetti.
Entre el público que lo escuchaba se encontraban los ministros de Justicia de la Nación y su par de la Ciudad, Julio Alak y Guillermo Montenegro; la defensora oficial, Stella Maris Martínez; la embajadora de Estados Unidos, Vilma Martínez, y su par alemán, Günter Kniess, y representantes de ONG y organismos de derechos humanos como Abuelas de Plaza de Mayo y Madres de Plaza de Mayo (línea fundadora).
También estuvieron presentes el titular del Consejo de la Magistratura, Manuel Urriza, y los consejeros Hernán Ordiales, Mario Cimadevilla, Ricardo Recondo y Mario Fera, este último particularmente orgulloso porque el titular de la Corte había aplaudido el proyecto de digitalización del Poder Judicial que estuvo a su cargo el año pasado. Asistieron además los esquivos jueces federales de Comodoro Py, figuritas difíciles en este tipo de actos, entre los que se encontraban Ariel Lijo y Julián Ercolini, inseparables durante el acto, y Daniel Rafecas, amurallado por periodistas que le consultaban sobre la denuncia a Amado Boudou, que tramita en su juzgado. Pero, sin duda, la más popular de ellos fue María Servini de Cubría, quien repartió besos y abrazos a Ordiales y el judicial Julio Piumato, entre otros, y que se quedó hasta el final del evento charlando animadamente con Cabral -presidente de la Asociación de Magistrados, además de juez subrogante de Casación- y otros pares. El único ausente con aviso y carta de adhesión fue el procurador General de la Nación, Esteban Righi.


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