27 de noviembre 2009 - 00:00

Los bancos aún están al filo de la navaja

José Siaba Serrate
José Siaba Serrate
La buena noticia, primero: el sistema bancario de EE.UU., en el tercer trimestre, recuperó la rentabilidad. Cuando se consolidan las cifras de las 8.099 instituciones que operan bajo el paraguas del seguro de los depósitos de la FDIC, se confirma lo que anticiparon los balances en Wall Street. Después de perder u$s 4.300 millones entre abril y junio, los bancos ganaron 2.800 millones en el trimestre a setiembre. Para un sistema que comanda activos por u$s 13 billones, la utilidad obtenida es sólo una moneda (la rentabilidad anualizada sobre activos roza el 0,1%). Lo que importa es que la hemorragia de fines de 2008 -los bancos perdieron más de u$s 30 mil millones de dólares en el último trimestre- no tiene visos de repetirse.

Las noticias ambiguas, después. El cambio de signo de los resultados obedece a una menor constitución de provisiones por malos préstamos. De haberse mantenido en los niveles del segundo trimestre, la utilidad hubiera trocado en un quebranto de u$s 1.700 millones.

¿Los bancos toman menores recaudos porque vislumbran una descompresión de las dificultades de cobranza? ¿O simplemente explotan su capacidad contable de maniobra para maquillar los números? Imposible saberlo de antemano. La propia Sheila Bair -la titular de la FDIC- reconoció que la respuesta la dará el tiempo. Citigroup y Bank of America utilizaron el recurso a la hora de publicar sus últimos balances. En un sistema bancario que se concentró como nunca -donde, por ejemplo, sólo siete instituciones detentan el 98% de la cartera total de derivados- lo que resuelvan dos grandes firmas puede torcer las estadísticas del conjunto. Y éste es el caso: las menores provisiones de Citi y BofA explican el 128% de la merma en el agregado.

Problemas en ascenso

Se recuerda, pues, lo que también se dijo entonces: de no haber mediado este expediente -que impacta directo en el cuadro de resultados-, la temporada de balances hubiera sido una catástrofe. Se podrá discutir la justificación o no de su uso, pero de ninguna manera su conveniencia para salvar la coyuntura.

Los problemas crediticios continúan en ascenso. Sin ambigüedad. Los quebrantos netos sufridos en el tercer trimestre bordearon los u$s 51 mil millones (2 mil millones más que en el período inmediato anterior y 12 mil millones más que en el crítico cuarto trimestre del año pasado).

A este ritmo sostenido, el 2,7% de la cartera activa se destruiría en un año (la tasa más alta desde que se llevan registros, en 1984). En paralelo, los préstamos con atrasos mayores a los tres meses también crecieron. Aumentaron un 10,5% en el tercer trimestre -casi u$s 35 mil millones- y suman ya un total de 366 mil millones. Dicho de otra manera, hoy en día, el 5% de las financiaciones se encuentra en mora. Nunca antes -en los últimos 26 años- se alcanzó tal umbral.

Sin embargo, por extraño que parezca, el cuadro descripto admite una lectura tímidamente alentadora. Se sabe que la calidad del crédito es una variable que responde con rezago. La regla es que su descomposición no revierte hasta bien afianzada la recuperación económica. Cuando se examinan las cifras, surge también que el deterioro avanza, pero en magnitud decreciente, se modera en el margen. Quien tenga fe en la contabilidad, y hay que reconocer que debe tratarse de una persona muy religiosa, abrigará una expectativa positiva.

En el cuarto trimestre del año pasado, la cartera en mora trepó en u$s 44 mil millones. De enero a marzo fue el peor momento, con un salto de 60 mil millones. El segundo trimestre acusó 41 mil millones y el período cerrado en setiembre, los mencionados 35 mil millones. Si se consolidan los incrementos de quebrantos y atrasos en un único renglón, la mejoría persiste y acumula ya dos trimestres. De una afectación de u$s 98 mil millones a principios de año, se pasó a 86 mil millones en el trimestre más reciente. Una merma de un 12% en un semestre.

¿No yace aquí una razón valedera para relajar la constitución de provisiones? Es posible. Más aún, las provisiones, aunque se reduzcan, todavía exceden el volumen de quebrantos que deben afrontar. La diferencia entre provisiones y quebrantos, en el tercer trimestre, orilló los u$s 12 mil millones y contribuyó a inflar un 4,4% las reservas totales del sistema. Aunque, como ya se dijo, la cartera de atrasos creció tres veces ese monto. ¿Corolario? Todavía se camina por el filo de la navaja. Y nunca falta un Dubai que agite la rama (aunque, en este caso, el dolor de cabeza principal será de los bancos europeos y, por supuesto, el Citi).

Las malas noticias, al final. La peor noticia, en rigor, no es noticia. Ya fue comentada una y otra vez. Los bancos recortan el crédito con saña. En los tres meses a setiembre, los activos del sistema se contrajeron en u$s 54 mil millones (luego de una poda de 234 mil millones en el segundo trimestre y de 303 mil millones en el primero). ¿Cede, acaso, su reticencia? No. Ocurre que el rally de las cotizaciones hinchó de nuevo el valor de los activos en libros. Con depósitos en alza y liquidez abundante; los bancos prefieren canalizar la capacidad prestable a la compra de títulos del Tesoro. Toman posiciones exentas de riesgo. Cuando se desbroza su accionar, surge nítida la magnitud del hachazo al crédito al sector privado: los préstamos y leasings cayeron en u$s 210 mil millones (-2,8%) en el trimestre, otro recorte brutal y sin antecedentes. La única nota positiva reside fuera del informe. La dinámica a la baja se acentuó peligrosamente en octubre, pero se revirtió en lo que va de noviembre. Y con fuerza como para retomar los niveles de setiembre. Es temprano para afirmarlo, hay que cruzar los dedos, pero quizás sea el indicio de una estabilización.

A simple vista, no hay mejores condiciones para fundar un banco en EE.UU. Quien arranca de cero, sin legados tóxicos y con reputación impecable, puede sacar provecho de costos de fondeo irrisorios y elegir con lupa a los sujetos de crédito.

El margen efectivo de interés neto del sistema es el más alto desde 2005: en un entorno de tasas cero, promedia el 3,5%. El margen sería mayor para un jugador exento de ataduras. ¿Cuántos bancos nuevos se crearon en los EE.UU.? Sólo 3 en el trimestre. La natalidad más pobre desde la Segunda Guerra Mundial. Algo todavía huele mal y no es en Dinamarca.

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