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Los Bicentenarios con mirada crítica
Detalle de «Baile de ideas» de Narda Alvarado (Bolivia), que integra la muestra «Menos tiempo que lugar».
Estos artistas visitaron tanto ciudades pequeñas que se aferran al pasado como metrópolis en las que se han arrasado los últimos vestigios de la historia. Sobrevuela la exposición la famosa «Carta de Jamaica» escrita por Bolívar en la que esboza un llamado a la unidad de América a la vez que lamenta el futuro incierto del continente. Se sabe que los artistas no entregan recetas para las políticas de los países pero sí reinterpretan las situaciones de todo orden por las que atraviesan sus pueblos, las transformaciones de las ciudades y las geografías, muchas veces devastadas, la convivencia de la marginación y la opulencia, apartándose de lo convencional y la vacuidad de los discursos que exaltan epopeyas para enfatizar los tópicos que la globalización ha puesto al descubierto.
Frank Thiel (Alemania) y sus fotos del Chimborazo hacen contrapunto con las que tomó en diversos museos de EE.UU. de la pintura de 1864 de Frederic Church, un paisajista norteamericano. Como muchos pensadores y artistas viajeros de la época, asignaban a los paisajes sudamericanos un halo mítico. Germán Grau (Perú) hace un relato en el que intervino su bisabuelo, un legendario almirante que peleó durante la guerra del Pacífico entre 1879 y 1884 y cuya derrota terminó en la anexión del sur de Perú a Chile.
El artista, de gran parecido físico con este personaje, juega con fotos digitalizadas de un irónico realismo dándole una vuelta de tuerca a un hecho histórico tan dramático. Claudia Casarino (Paraguay) presenta tres vestidos de novia superpuestos en Ao Poi con encaje de ñanduty en homenaje a las mujeres paraguayas que se hicieron cargo de los asuntos del país devastado con motivo de la Guerra de la Triple Alianza en la que murió el 90% de la población masculina.
El personaje femenino de «Baile de ideas» de Narda Alvarado (Bolivia), artista de la que hemos visto sugestivos videos en distintas bienales, mientras está recostada en su cama o hace tareas domésticas, imagina coreografías. Su video-animación con dibujos retocados digitalmente, revela la importancia que los indígenas daban a la danza no sólo como entretenimiento sino como estados del alma. El famoso fotógrafo venezolano Alexander Apóstol hace leer a varias personas de un barrio pobre de Caracas la «Carta de Jamaica» en inglés, como la escribió Bolívar originariamente. Un hecho absurdo que enfatiza la declamación vacía en un idioma incomprensible ya que los «actores» no hablan ni leen inglés. Una perfecta sátira al Bicentenario.
Leticia El Halli Obeid (Argentina) también en su video-color, cuestiona el Bicentenario y sus festividades cuando en un tren por el conurbano de Buenos Aires transcribe la «Carta de Jamaica». El paisaje urbano contradice la promesa de grandiosidad que Bolívar esbozó para estas tierras. Otro argentino, Julián DAngiolillo, utiliza video-color para las ruinas, desechos industriales, asentamientos entre la vegetación que bordea la cuenca del Riachuelo Matanza, uno de los 30 lugares urbanos más contaminados del mundo.
La arquitectura del Palais es difícil pero gracias al excelente montaje, la escalera del colombiano Juan Fernando Herrán, instalada en su parte central, remite a la de Xul Solar, pero es imposible de subir y en este caso, conduce a ninguna parte. Los videos de Miguel Ventura (México) y de Bjorn Melhus (Noruega-Alemania) aluden al México militarizado y policial, vigilado pero, a su vez, desprotegido e inseguro.
En muestras de este tenor hay escasas oportunidades para la sonrisa y el escapismo. Martín Sastre (Uruguay) lo logra con su video «Tango with Obama», un émulo que baila delante del Museo Reina Sofía de Madrid con un joven, al parecer, completamente seducido. El hermoso azul del video de 9:21 m. de Claudia Aravena Abnghosh (Chile) lleva mar adentro desde el puerto de Valparaíso. Fragmentariamente se lee «más grande es el odio que nos ha inspirado que el mar que nos separa de ella», otra vez la famosa carta. Antes, las carabelas, ahora, los barcos con grandes contenedores que lo surcan.
La muestra consigue su propósito: reflexionar para que la palabra Bicentenario no quede vacía de contenido. Acompaña la muestra un excelente libro catálogo castellano-alemán con textos de importantes ensayistas sobre la actual situación social y política. Esta muestra itinerante se verá en Montevideo, Lima, Medellín y finalmente en Alemania. Clausura el 25 de abril.


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