La esperada reforma migratoria que entró en vigor el 14 de enero no impulsó en 2013 el éxodo masivo temido en el extranjero y más de 220.000 personas se beneficiaron, en cambio, de la apertura de viajes para la mayoría de la población. "Los cubanos no están huyendo, están viajando", subrayó en octubre a modo de balance el segundo jefe de la Dirección de Inmigración y Extranjería cubana, Lamberto Fraga.
Entre los viajeros hubo también varios opositores al Gobierno de Raúl Castro que no tuvieron en su gran mayoría problemas para salir y volver a la isla.
"Es el viaje que me va a cambiar la vida en muchos sentidos", dijo la conocida bloguera disidente Yoani Sánchez al volver en mayo a La Habana, después de una mediática gira que la llevó a una decena de países en tres meses. Sus viajes al extranjero, en tanto, se convirtieron en una silenciosa rutina.
También opositores como la líder de las Damas de Blanco, Berta Soler, o el psicólogo Guillermo Fariñas pudieron realizar viajes al extranjero, entre ellos a Miami, la capital del exilio anticastrista.
Por ahora, sólo médicos y altos cargos gubernamentales afrontan limitaciones para salir del país. Al anunciar la reforma en octubre de 2012, el Gobierno se reservó el derecho de seguir restringiendo la salida de personas consideradas "vitales" para el país, para impedir el "robo de cerebros" del que acusa sobre todo a EE.UU.
Un 35% más de cubanos había salido de la isla hasta finales de octubre en comparación con 2012. La cifra global es de más de 226.000 viajeros. Según las estadísticas del Gobierno, un 57% de personas regresó también en ese período al país. Una salida masiva de Cuba, el país con el único régimen comunista del Hemisferio Occidental, no se dio entre otros factores por las restricciones que imponen los lugares de destino. Al igual que la mayoría de naciones latinoamericanas, los cubanos necesitan un visado para gran parte del mundo.
La reforma migratoria es uno de los grandes cambios impulsados por Raúl Castro en el proceso de apertura de mercado de los últimos años. Entre otras medidas, la isla abrió espacios para la iniciativa privada. En tanto, Cuba cuenta con más de 442.000 "cuentapropistas".
La gran reforma prevista para 2014 es la supresión de la doble moneda que rige desde los años 90. El Gobierno anunció en octubre que pondría en marcha un "cronograma" para acabar con la dualidad monetaria, considerada un lastre para la economía.
La isla cuenta desde 1994 con dos monedas: el peso cubano (CUP), en el que se pagan los salarios estatales; y el peso convertible (CUC), cuyo cambio está equiparado al dólar y es 24 veces superior al del CUP. La dualidad monetaria divide a la población en dos mundos paralelos, con una creciente desigualdad social. Mientras gran parte de los cubanos cobra sus salarios en CUP, aquellos que trabajan en el turismo y el sector privado tienen acceso al CUC.
| Agencia DPA |


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