14 de noviembre 2017 - 00:00

Los derechos humanos no son el fuerte del presidente

Ignoró en su reunión con el filipino Duterte la acción de los escuadrones de la muerte en la “guerra antidrogas”. Al menos, 3.850 muertos en un año.

Paso de comedia. A Donald Trump se le complicó tremendamente entender y ejecutar la mecánica de la foto de familia de los líderes de la ASEAN. A la derecha, el filipino Rodrigo Duterte.
Paso de comedia. A Donald Trump se le complicó tremendamente entender y ejecutar la mecánica de la foto de familia de los líderes de la ASEAN. A la derecha, el filipino Rodrigo Duterte.
Manila y Washington - Donald Trump evitó cuestionar durante su visita a Filipinas la guerra contra las drogas que lleva adelante su homólogo Rodrigo Duterte, señalada por provocar masivas violaciones a los derechos humanos. La excelente sintonía que mos-

traron ambos generó una inmediata polémica en Estados Unidos.

"Hemos mantenido una excelente relación", declaró ante los medios, antes de la reunión, el presidente de Estados Unidos, que también elogió la "fantástica" organización del evento por parte del Gobierno filipino.

Es más, la presidencia filipina señaló que lo conversado supuso un visto bueno a la cruenta guerra contra las drogas.

El presidente estadounidense respondió a la exposición del anfitrión "mostrando su aprobación" con "asentimientos y lenguaje corporal", indicó Harry Roque, el portavoz de Duterte, tras la reunión entre ambos.

El filipino, de ultraderecha, es un confeso admirador del magnate.

Al inicio del foro empresarial de la Asociación de Estados del Sudeste Asiático (ASEAN), el marco en el que se dio la cita bilateral, hubo protestas. Unos mil manifestantes desfilaron por las calles de Manila vigilados por 500 policías. La Policía empleó carros hidrantes para dispersarlos, con un saldo de 16 heridos, entre ellos seis agentes.

Al margen de la cumbre, Trump se entrevistó durante unos 40 minutos con Duterte. Antes, desde diferentes sectores, se le había pedido que abordara la cuestión de los escuadrones de la muerte en Filipinas. Pero según la portavoz de Trump, Sarah Sanders, "el tema de los derechos humanos se conversó brevemente en relación con la lucha de Filipinas contras las drogas". Se habló sobre el Estado Islámico (EI) y sobre comercio, agregó.

El portavoz de Duterte señaló incluso que el tema de los derechos humanos o de las ejecuciones extrajudiciales ni se conversó, sino que fue Duterte quien se explayó sobre la "plaga de las drogas" en su país. Trump no se pronunció pero sí asintió con la cabeza varias veces, agregó el funcionario. Al menos 3.850 personas murieron durante operativos policiales contra presuntos implicados en el tráfico de drogas desde que Duterte llegó al poder, el 30 de junio de 2016, y el 16 de septiembre de 2017, según datos de la Policía. Según la fuente, todas esas personas murieron al abrir fuego cuando fueron arrestados, versión desmentidas por organismos defensores de los derechos humanos.

Aparte de esos muertos, se investigan las muertes de casi 11.000 personas más para determinar si están relacionadas con la lucha contra las drogas o si fueron llevados a cabo por sicarios.

Según el portavoz de Duterte, Trump se declaró como un amigo del Gobierno filipino, a diferencia de la anterior administración estadounidense. El presidente filipino llegó a calificar al anterior inquilino de la Casa Blanca, Barack Obama, de "hijo de puta".

Agencias DPA, ANSA y EFE

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