16 de septiembre 2013 - 00:00

Los hermanos Ortiz Echagüe en una muestra ejemplar

“Mujeres Azules de Tafilalet” (1931), de Antonio Ortiz Echagüe, no apela a los empastes sino al raspado de la superficie del lienzo.
“Mujeres Azules de Tafilalet” (1931), de Antonio Ortiz Echagüe, no apela a los empastes sino al raspado de la superficie del lienzo.
Después de varios meses de inactividad para realizar importantes arreglos estructurales, el Museo de Arte Hispanoamericano Isaac Fernández Blanco reabrió sus puertas con una muestra consagrada a los hermanos Ortiz Echagüe. Jorge Cometti, su director, Patricio López Mendez, Leila Makarius, Fabián Pieruzzini, Gustavo Tudisco fueron los curadores de "La luz, el color y la palabra" que ocupa todas las salas de exhibición temporaria del Palacio Noel. Hace varios años se conoció el Museo Atelier Antonio Ortiz Echagüe en la Estancia La Holanda, Carro Quemado, a 100 km. de la ciudad de Santa Rosa, con un acervo pictórico que ahora se despliega junto a las fotografías de José y los testimonios escritos de Fernando.

Antonio, nacido en Guadalajara en 1883, falleció en Buenos Aires en 1942. Su formación se inició en la Academia Julien de París y continuó en la École de Beaux Arts, y sus sucesivos viajes a Roma en los que a la tradición incorporó los lenguajes modernos.

El contemplador se va a encontrar con un amplio espectro de imágenes que van de lo popular, lo folklórico, lo exótico, el paisaje, influido por sus múltiples viajes que lo llevaron a Cerdeña, a Holanda (donde se casó con Elizabeth Smidt), a la Argentina (su vida transcurrió entre la Pampa y Buenos Aires), los Estados Unidos, Granada y Fez, hasta su definitivo retiro en "La Holanda".

Obras de gran tamaño donde despliega un gran bagaje de conocimientos pictóricos, una paleta riquísima, en vibrantes colores, texturas, fondos muy trabajados como, por ejemplo: "Rosarito Desnuda" (250x250cm) realizado en Madrid en 1927 en el que se percibe su admiración por Manet. La obra intensa, vista en La Pampa, "Mujeres Azules de Tafilalet" (1931), no apela a los empastes sino al raspado de la superficie del lienzo, dando a las figuras un aspecto monolítico, ascético y misterioso. Ronda en su obra el espíritu de Zuloaga, por ejemplo, el tríptico de "Casa Amarilla" realizado en Holanda en 1920, el de Sorolla, "Carmen en la playa" (1931), el de Anglada Camarassa , "Patio de Lindaraja" (1919), también eximio retratista de elegantes mujeres así como de Enrique Larreta y Jorge Newbery. En suma, 40 pinturas y dibujos de rara belleza.

José nació en Guadalajara en 1886 y tuvo su primera cámara fotográfica a los 12 años. De profesión ingeniero militar, de su excelencia con el fusil ganó varios premios que le permitieron adquirir nuevas cámaras con lo que desarrolló su especialidad en fotografía aérea. Fue uno de los pilotos pioneros de la aviación española, y con Jorge Newbery uno de los grandes aviadores de la época. Continuó con su afición a la fotografía artística y, como lo señalan Cometti y Makarius, se interesó por los tipos populares y los paisajes procurando un rescate iconográfico que reforzó el imaginario de "la España tradicional y católica".

Viajero incansable, editó sus propios libros por los que difundió sus fotografías al carbón directo, de gran interés para los estudiosos de su obra, proceso también llamado Carbón fresson, de muy dificultosa factura. Hay extraordinarios ejemplos: "Avila" (1916), "Vistas de Segovia", "Viento y Sol", "Anso, el agua y el pan".

La semblanza sobre Fernando, nacido en 1893, está escrita por José Claudio Escribano, quien lo define como "el más grande, el más versátil, el que accedió con impecable naturalidad a las más renovadas fuentes informativas de la Europa de las dos grandes guerras". Escribió para La Nación desde capitales europeas entre 1918 y 1941, importantes telegramas concernientes a la guerra, los entretelones bélicos de la época de Hitler y Mussolini. Se hacía tiempo para escribir sobre la frivolidad de los espectáculos y las modas, a las que Europa no renunciaba a pesar de sus terribles padecimientos. Fernando Ortiz Echagüe fue corresponsal en Nueva York entre 1941 y 1946. Ese año viajó a París donde puso fin a su vida novelesca arrojándose al vacío dessde el Hotel Lancaster. Clausura el 29 de septiembre. (Suipacha 1422).

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