7 de septiembre 2016 - 18:29

“Los inmigrantes ilegales tienen condiciones para delinquir”

="EL SHERIFF MÁS DURO DE AMÉRICA" = El alguacil del condado de Maricopa (Arizona) es el modelo de Donald Trump para combatir la entrada de indocumentados. En la entrevista, garantiza que el candidato cumplirá sus promesas. El alguacil del condado de Maricopa (Arizona) es el modelo de Donald Trump para combatir la entrada de indocumentados. En la entrevista, garantiza que el candidato cumplirá sus promesas.

MEDIÁTICO. La presencia del sheriff Joe Arpaio en los medios de comunicación es constante, tanto por sus acciones como por las causas judiciales abiertas en su contra.
MEDIÁTICO. La presencia del sheriff Joe Arpaio en los medios de comunicación es constante, tanto por sus acciones como por las causas judiciales abiertas en su contra.
 Si Joe Arpaio es, a sus 84 años, una figura inusualmente convocante, no es sólo por el maltrato a los inmigrantes ilegales que se le atribuye como alguacil de Maricopa, Arizona. Lo es porque muchos consideran que desde hace décadas viene poniendo en práctica los deseos de mano dura contra ese fenómeno que reclama una parte de la sociedad estadounidense, aspiración que Donald Trump hizo suya para pelear por la presidencia. No sorprende entonces que la alianza entre ambos haya quedado sellada en la Convención Nacional Republicana de julio, cuando el autodenominado "sheriff más duro de América" dio el discurso previo a la aceptación de la nominación por parte del magnate.

Arpaio, exagente de la DEA para Sudamérica durante cerca de 32 años, un cargo que lo llevó a vivir en Buenos Aires, está a cargo de la seguridad de una región habitada por cuatro millones de personas desde 1992, cuando fue elegido por primera vez en el cargo. En noviembre buscará su séptimo mandato.

Entre sus muchas "hazañas", este servidor público tan mediático como Trump exhibe sin tapujos su extravagante cárcel de carpas ("the tent city"), en la que condenados generalmente por delitos menores (en su mayoría latinos) son forzados a vestir ropa interior de color rosa y están hacinados sin calefacción o ventilación en una zona en la que el clima puede oscilar entre los 45 y 0 grados el mismo día. Y es tal su orgullo por su proyecto que invitó a esta periodista a dar un recorrido por sus prisiones.

Debido a las denuncias de malos tratos, un juez dictaminó en 2013 que un supervisor tutele la oficina de Arpaio por la presunta violación de los derechos humanos de los sin papeles, el mismo magistrado que el mes pasado anunció que lo penalizará por desobedecer la sentencia que le impedía continuar con sus redadas contra inmigrantes motivadas únicamente (portación de rostro mediante) por la sospecha de que son indocumentados.

En una entrevista por videoconferencia con Ámbito Financiero, Arpaio manifestó que quienes cruzan la frontera de forma ilegal tienen "las condiciones para cometer delitos" y descartó que haya discriminación policial contra los ciudadanos afroamericanos. A continuación, los principales tramos de la charla.

Periodista: ¿Cuáles son las propuestas de Donald Trump que más respalda?

Joe Arpaio: Yo lo apoyo desde el día uno, cuando en julio del año pasado decidió presentarse como precandidato. Su primer mitin fue acá, en Phoenix, cuando sacó a relucir la problemática de la inmigración. Si no lo hubiese hecho, nadie estaría hablando hoy de eso pese a que Estados Unidos arrastra esta crisis desde hace siglos.

P.: ¿Está de acuerdo con la construcción de un muro en la frontera con México?

J.A.: He pasado 35 años en ambos lados de la frontera. Viví en Ciudad de México, tuve oficinas en Panamá, Bogotá y Buenos Aires [como jefe de la DEA para América del Sur]: sé de qué estoy hablando. He tratado de contactarme con el presidente de México, pero aparentemente no pudimos organizarnos bien. Creo que cuando Trump dice que va a hacer algo, es porque lo va a hacer.

P.: ¿Cuáles considera que son los efectos de la inmigración ilegal en Estados Unidos?

J.A.: Estamos muy cerca del límite, y es por eso que tenemos grandes problemas con las personas que ingresan a nuestro país de forma ilegal. Hemos enviado a la cárcel a más de cien mil extranjeros, no porque carezcan de permiso de residencia sino por otros delitos. Sólo en mis cárceles, el 38% de ellos han sido reincidentes. ¡No puedo creer lo que está pasando! No puedo creer que vuelvan (una vez que fueron deportados). Hubo un hombre que regresó unas cuarenta y cuatro veces. Los que regresan por la puerta trasera tienen las condiciones para cometer otros crímenes y van a la cárcel. Como ves, es un sistema que está roto.

P.: Trump también quiere vetar la entrada de musulmanes al país para prevenir el terrorismo. ¿Usted cree que esa idea podría tener éxito?

J.A.: Yo creo que él está en el camino correcto porque hemos estado atravesando situaciones de terrorismo. Los servicios de inteligencia tienen que asegurarse que personas de otros países no vengan a matar a nuestros ciudadanos. Los efectos del terrorismo suceden a nivel global y Estados Unidos no es la excepción. Se debe hacer todo lo posible para evitar que entren.

P.: El comportamiento de la Policía en Estados Unidos suele ser cuestionado por los casos de gatillo fácil contra afroamericanos. ¿Cuál es su posición frente a estas críticas?

J.A.: Nuestros policías están muy preocupados por los tres agentes que fueron asesinados en Lousiana [en julio en manos de un exmilitar negro que, al parecer, buscaba venganza por los casos de abuso policial contra su comunidad]. Es muy triste, tenemos que hacer algo al respecto. Cuando era oficial de policía en Washington DC en la década del 50 había muchos arrestos, pero nunca tuvimos quejas por racismo. Hoy es una época diferente en Estados Unidos. Hay un movimiento "black lives matter" [las vidas de los negros importan] que denuncia que sólo los blancos interesan. A mí no me gustan esos eslóganes. Yo creo que lo que importa es la ley, sin importar quien sea, si es negro, o lo que sea. Se trata de hacerle cumplir la ley a la comunidad negra.

P.: Entonces usted no cree que la comunidad negra está siendo discriminada...

J.A.: No creo que sea discriminación. Han habido uno o dos incidentes. Por cierto, de mis cuatro mil empleados, el 35% son de minorías. También empleo a oficiales que no son ciudadanos estadounidenses. Ellos trabajan con sus "green cards". Yo sé que las minorías están bien en mis oficinas, latinos, turcos, y puedo seguir. Respecto del racismo, nada de eso es verdad.

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