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Los Jaguares tuvieron un final con sonrisa
Tackle. Santiago González Iglesias frena el avance rumano. El capitán no sólo aporta puntos sino también trabaja a destajo en defensa.
El partido se jugó en el National Arcum de Triumf Stadium.
Los Jaguares fueron amplios dominadores del cotejo. Controlaron el desarrollo desde el inicio con una sólida actuación en las formaciones fijas, sobre todo en el scrum, algo que había sido un punto flojo en los primeros dos juegos.
La primera línea compuesta por Gastón De Robertis, Mauricio Ghidone y Germán Aráoz demostró una gran coordinación y técnica para salir airosos de esas situaciones.
Además, se notó que la salida de las formaciones móviles y de las fijas, como el line, estaban mucho mejor trabajadas que en las derrotas contra Portugal y Georgia. Esto achicó el margen de deslices en el manejo de la guinda.
Por otro lado, contó con una brillante actuación del centro de Los Tilos, Joaquín Tuculet, quien arrancando desde el fondo desbordó a placer las líneas rumanas.
La diferencia de este partido respecto a los anteriores es que arrancamos bien y concentrados desde el primer minuto. Veníamos un poco cansados de los partidos anteriores, pero supimos mejorar los errores anteriores y conseguimos una victoria amplia, dijo el apertura del CASI, Martín Landajo.
Por su parte, el hombre de Hindú, Belisario Agulla, hizo el siguiente análisis: Nos vamos sabiendo que este campeonato hay que jugarlo con la seriedad que tuvimos, pero cometiendo menos errores. Somos un equipo nuevo y sabíamos que no iba a ser fácil. Perdimos los dos primeros partidos por errores en las últimas jugadas y no nos hizo bien, pero supimos levantar cabeza y mejorar en los entrenamientos para demostrarlo en este último partido.
Indudablemente el tiempo les jugó en contra. La participación de Los Jaguares en la Nations Cup pudo ser mejor de haberse contado con la preparación adecuada. De hecho, el equipo fue de menor a mayor en rendimiento y resultados y esa es la mejor prueba.
El rugby argentino se está metiendo en competencias internacionales en pos del tan ansiado crecimiento. Aunque habría que planificar mejor las llegadas a las competencias porque el prestigio se puede ganar como perder en un santiamén.

