Si el miércoles los índices se habían sostenido con una misteriosa «mano de Dios» (porque nada los respaldaba y las novedades circulantes eran negras), ayer estalló un día «milagroso» y propulsó la rueda global más alentadora en bastante tiempo. Además, por la conjunción de informaciones europeas y norteamericanas, que se unieron y amalgamaron en material «explosivo», a favor. La más relevante resultó el mensaje del Banco Europeo, acerca de «realizar todo lo necesario». Y en esa simple expresión, sin medidas anunciadas, los operadores hallaron una buena «palanca» para mover los índices. Los europeos con festival que abarcó una gama: del tres y hasta el seis por ciento, de repuntes. Y a la vez, en Wall Street se afirmaron con el trillado indicador del «desempleo», que verificó una cifra de pedidos de subsidios, más baja en varios años. En consecuencia, el Dow Jones tomó lo suyo y terminó con casi un 1,7% de repunte, lo llevó más arriba el Bovespa, con el 2,65% de alzas. El Merval quedó un tanto módico, por comparación, pero mejoró el 1,43% y volvió a la centena superior, en nivel de 2.433 unidades. Bastante parejas las diferencias, 38 alzas por 31 plazas con bajas, confirmando que no resultó en Buenos Aires un día de festejos, como en el exterior. Más bien, sobriamente positivo, a pesar de un rebaje en negocios que lo aplanó todavía más y en vez de expandirse en la suba del índice se contrajo a los magros $ 32 millones, escasos, de efectivo. Espectacular marca en «cauciones», rozando los $ 500 millones y llevando el 43% del total general hecho en el día. Afuera, fecha «milagrosa». Aquí, la Bolsa, terrenal.
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