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LOS MOYANOS: Facundo marca la cancha padre

La tensión fue imperceptible hasta que llegó al estadio el diputado nacional Francisco de Narváez. Desde un sector de la tribuna bajó una silbatina extensa que se combinó con un cántico coordinado repleto de insultos para el Colorado. Algo similar sucedió cuando los locutores anunciaron la presencia del excarapintada Aldo Rico. Lejos de haber sido una falla o un desliz en una organización vertical como pocas, se trató de una acción coordinada desde el sector juvenil que comanda el hijo del camionero. Y fue la manera en que Facundo Moyano, que venía de concederle a su padre un voto negativo en toda la línea a los proyectos oficialistas de reforma judicial -a pesar de haber dado indicios poco antes de que avalaría algunos de ellos- le dijo a Hugo que mantendría algunos límites.
Con escasos 28 años pero una banca de diputado por el Frente para la Victoria, la bendición como líder de la JS del propio Néstor Kirchner y hasta visitas a la casa presidencial en El Calafate sobre sus espaldas, el vástago intenta mantener un delicado equilibrio entre sus deberes como hijo y su proyección política. Ya no se habla con sus examigos de La Cámpora Andrés Cuervo Larroque y Mariano Recalde, pero se cuida en cada entrevista de no romper del todo los puentes con el oficialismo. Intuye, tal vez, que su padre jamás podrá realizar su sueño de ser el Lula argentino y cree tener las condiciones para subsistir más allá de la suerte política de Hugo.
Con ese panorama, Facundo Moyano se dio a la difícil tarea de ejercer una suerte de comisariato político del líder de la CGT disidente. Sin poder de veto, pero con facultades de señalamiento sobre las alianzas que el camionero teje con vistas a las legislativas de octubre.
Es una ecuación táctica y coyuntural. De Narváez no expresa lo mismo que Moyano, eso no es ningún misterio..., fueron algunas de las frases que soltó luego del acto de lanzamiento del CET. En el entorno de Facundo explican que el joven cree en el partido pero no en los acuerdos, en particular con De Narváez y menos cuando surgen tibias expectativas por un posible entendimiento con Mauricio Macri. Y aunque se volcó en contra del paquete judicial y se prevé que hará lo propio con el proyecto de blanqueo de capitales, se ocupa de avisar que se mantendrá dentro del bloque oficialista para dar cuenta de eventuales desvíos del Gobierno en el acuerdo con el movimiento obrero que dio origen a su banca.
Para encarar esa tarea cuenta con su hermano abogado, Hugo Antonio (se llama igual que el padre). Ambos se diferencian con claridad de Pablo, el hijo mayor de Hugo, quien asumió permanecer a la sombra de su padre y mantenerse a cargo de la cotidianeidad del sindicato de camioneros que presume, tarde o temprano, heredará. Facundo, en cambio, representa la astucia y la cintura política de la familia. Huguito, la planificación y el rigor doctrinario y legal. Juntos alimentan el vínculo con Sergio Massa, prospere o no en la próxima vuelta electoral.
En la intimidad, ambos desearían que su padre jamás hubiera seguido el juego del Gobierno de dinamitar el vínculo. Mientras tanto, eluden las fotos con Venegas y los dirigentes del duhaldismo residual. .
@marianoemartin


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