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Los presidenciables no duermen en paz
Incógnita
Sólo existe confianza ahora en que la estrategia de las candidaturas testimoniales funcione y que los intendentes que fueron obligados a esa foto electoral traccionen los votos que prometieron. Otra de las incógnitas a develar.
No se equivocó, entonces, el kirchnerismo cuando desde el primer momento elogió veladamente el desempeño de Margarita Stolbizer y Ricardo Alfonsín en Buenos Aires para intentar castigar así a De Narváez: ahora están convencidos que muchas de las balas que impactan en el blindaje kirchnerista comenzaron a llegar por ese efecto. Esos elogios del Gobierno siempre irritaron a la UCR, pero fue una trampa del oficialismo de la que nunca pudo salir.
Se deduce, entonces, que la segunda presidenciable en problemas es, sin duda, Elisa Carrió. En el Comité Nacional de la UCR no es un secreto que hubo insistencias varias sobre la chaqueña para que encabezara la lista de diputados en la Capital Federal en lugar de apostar a Alfonso Prat Gay. Gerardo Morales siempre consideró que esta elección sería más peligrosa que lo pensado y no debían arriesgar. Hoy el macrismo festeja tanto el tercer lugar al que se relegó Carrió, como que la jefa de la Coalición Cívica, como máxima figura de esa fuerza, se haya tenido que cargar al hombro la campaña del Acuerdo Cívico y Social en todo el país.
El mismo reproche comenzó a llegar sobre otros candidatos: es hora que Stolbizer, Alfonsín o la propia Carrió se limiten a caminar sus territorios y no salir como embajadores a reforzar chances en otras provincias, se les indicó ayer.
Santa Fe provee otro escenario de incertidumbre para el infarto. Carlos Reutemann no pensó cuando se lanzó a la campaña para reelegirse como senador (trampolín reconocido por el mismo para la presidencial de 2011) con que debería contar los votos hasta último momento contra el socialista Hermes Binner, también pretendiente presidencial. Parecía entonces que el desgaste de la gestión santafesina más la imagen del corredor bastaría para arrasar. En el medio, el rebelde kirchnerista Agustín Rossi insistió con llevar al peronismo de su provincia dividido a la elección, lo que ayudó también a complicar las chances.
Por último, ¿quién podría pensar que Julio Cobos se preocuparía por el resultado en su provincia? El gobernador de Mendoza, Celso Jaque, tiene poco de triunfo para mostrar por estos días: su provincia está conmocionada por la inseguridad y hay críticas de estatales en todas las ciudades.


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