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Los Schoklender de nuevo presos, ahora por manejo de fondos de Madres
• Oyarbide los acusa de presunta asociación ilícita y ordenó detenciones
Sergio Schoklender volvió ayer a la cárcel. Fue detenido junto a su hermano Pablo y otro personaje investigado por el manejo de fondos públicos en la organización de las Madres. Anoche estaba ya en el Penal de Ezeiza, a pedido de él.
Las detenciones se produjeron el mismo día en que arrancó la ronda de declaraciones indagatorias a cargo del juez federal Norberto Oyarbide, quien le comunicó en persona al mayor de los Schoklender que volvía a la cárcel 31 años después de quedar preso junto con su hermano por el asesinato de sus padres.
A casi un año de iniciada la causa, cuyo eje son los supuestos desvíos de fondos públicos que debían ir a las Madres para ser destinados a construcciones sociales, y tras dos horas de lectura de los cargos en su contra, el juez le informó a un silencioso Sergio Schoklender de su detención. Casi al mismo tiempo fue arrestado en su vivienda Gotkin y horas después Pablo Schoklender, quien se presentó de manera voluntaria en una comisaría del barrio de Palermo.
En las próximas horas, los tres deberán declarar. Durante la audiencia de ayer, Sergio, tras conocer que sería imputado como supuesto jefe de una asociación ilícita, se negó a declarar. El exapoderado de las Madres había escuchado hasta entonces un largo listado de acusaciones, que incluyó desvío de fondos; falsificación de balances de la organización de derechos humanos; adquisición y uso irregular de materiales de la fundación, y compra y venta sospechosa de terrenos.
Mientras se aguarda la declaración de los detenidos, la expectativa estará centrada en la suerte de Alejandra Bonafini, hija de la fundadora de las Madres, Hebe de Bonafini, quien fue citada a indagatoria para el 30 de mayo. También esperan declarar el exministro porteño Enrique Rodríguez, Viviana Sala (exmujer de Sergio) y el exapoderado de la fundación Hugo Gallardo, entre otros.
Lejos de los escándalos que protagonizó en los últimos meses en los tribunales federales
de Comodoro Py, Sergio Schoklender se presentó ayer a las 9.30 en completo silencio en el tercer piso del edificio, donde funciona el juzgado de Oyarbide, y debió aguardar una hora para ingresar a la audiencia. El trámite arrancó con la presencia del imputado; su defensora oficial, Perla Martínez de Back (en los últimos meses Schoklender perdió dos abogados y renunció a representarse a sí mismo); el magistrado y su secretario Carlos Leiva, y Juliana Márquez, secretaria del fiscal Jorge Di Lello.
De acuerdo con los presentes, tomó con tranquilidad la comunicación de que quedaría encarcelado. Tras consultar con su abogada, que alegó no haber tenido acceso al último de los 132 cuerpos que acumula el expediente, se negó a declarar y sólo pidió que fuese alojado en el penal de Ezeiza. Pablo, en tanto, se presume irá a Ezeiza junto con su hermano. Y Gotkin fue derivado a una división especial de investigaciones de la Policía Federal (Difoc).
El argumento que utilizó Oyarbide para disponer las detenciones fue la sospecha de que existía riesgo de entorpecimiento de la investigación, que ya lleva casi un año. Lo hizo a pesar de que Schoklender concurrió casi día por medio a Tribunales y de que reclamó ser indagado desde hace unos seis meses.
Para el juez, la asociación ilícita se habría dedicado «cuanto menos desde el año 2005» y hasta el 30 de mayo de 2011 (cuando fue elevada la primera denuncia de la Unidad de Información Financiera), «a la comisión de hechos presuntamente delictivos» con la colaboración de «otras personas, algunas de las cuales se encuentran ya individualizadas». Sergio Schoklender fue acusado por Oyarbide de haber participado, como apoderado de las Madres, «en un fraude en perjuicio de la administración pública mediante la administración fraudulenta de la Fundación».
En su escrito acusatorio, el magistrado mencionó supuestos desvíos de fondos y presuntas irregularidades en una treintena de obras encaradas por las Madres a partir de la Misión Sueños Compartidos, que Schoklender lideró. Entre ellas, obras en la Capital Federal, la provincia de Buenos Aires y distritos de Chaco, Bariloche, Rosario, Misiones, Tigre, Ezeiza y Almirante Brown.
También le imputó «el manejo irregular de las distintas cuentas» de las Madres por montos varias veces millonarios. Al momento de las detenciones, el juez no fijó fianzas y aguardará sus declaraciones indagatorias para resolver sus situaciones procesales.
El eje de la causa es presunta administración fraudulenta y defraudación al Estado. Oyarbide eligió no acusarlos por supuesto lavado de dinero, en vista de que la figura vigente al momento de haberse cometido los posibles ilícitos no permitía la acusación por el hecho y por su encubrimiento al mismo tiempo, como sí habilita la modificación legislativa introducida el año pasado. En cambio, Oyarbide apeló a la figura de asociación ilícita, que prevé una pena mínima de cinco años de cárcel, para asegurarse los encarcelamientos.


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