Por duodécima semana, siempre en lunes, las calles de la capital del "Land" alemán de Sajonia fueron ocupadas por los llamados "Patriotas Europeos contra la Islamización de Occidente" (Pegida, por su sigla en alemán), entre centenares de carteles xenófobos, salpicados esta vez con alguna que otra alusión a los dibujantes muertos el pasado día 7, en París. La movilización tuvo una asistencia récord de 25.000 personas, informó la Policía.
"Detengamos la sociedad multicultural", "Alemania debe seguir siendo alemana", "Combatamos la extranjerización del país, ahora", se leía en algunos de sus carteles.
Paralelamente, en otra ciudad sajona, la vecina Leipzig, unos 30.000 ciudadanos clamaban contra Pegida, lo mismo que hacían en Munich otros 20.000 manifestantes y 10.000 más en Hannover. En toda Alemania, la cifra de ciudadanos contra la islamofobia ascendió a 100.000.
Desde Berlín, la jefa de Gobierno alemana, Angela Merkel, recordó ayer que ella es la "canciller de todos, independientemente de su origen o religión". "El islam forma parte de Alemania", proclamó, recordando la frase que, tres años atrás, pronunció el entonces presidente Christian Wulff, de la Unión Cristianodemócrata (CDU) que ella lidera.
Merkel, quien desde finales de diciembre llamó casi a diario a la ciudadanía a no secundar a Pegida, estará hoy en la concentración convocada por el Consejo Musulmán de Alemania y a la que se sumó el Consejo Central de los Judíos de Alemania.
| Agencias EFE y DPA |


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