3 de agosto 2011 - 00:00

Luchan por “salvar al fútbol”

Mónica Nizzardo es la presidenta de Salvemos al Fútbol, una ONG que vela por la seguridad de los espectadores y lucha contra las barras bravas.
Mónica Nizzardo es la presidenta de Salvemos al Fútbol, una ONG que vela por la seguridad de los espectadores y lucha contra las barras bravas.
Mónica Nizzardo es la presidenta de la ONG Salvemos al Fútbol, una de las que más han luchado por erradicar la violencia en el fútbol. Mujer decidida y corajuda, sabe que su organización «no va a salvar al fútbol», pero lucha día a día porque mejoren las condiciones para que el público pueda disfrutar en una cancha de fútbol y no sufrir cada vez que va a presenciar un partido.

Periodista: ¿Cómo se les ocurrió armar Salvemos al Fútbol?

Mónica Nizzardo: Nace de mi experiencia en la comisión directiva del club Atlanta; yo fui dirigente entre 2002 y 2005. Ahí fui tomando conocimiento de lo que se vivía en los clubes con las barras bravas, y un día vino uno con un martillo a la sede, rompió televisor, computadoras, ventanales, y ahí es la primera denuncia penal que yo hago y que el club no me acompaña; la tengo que hacer a título personal. Entonces para demostrar que yo no tenía un problema personal con esa persona, empiezo a denunciar todo lo denunciable y me encontré con que todas las semanas tenía algo para denunciar. Robo de utilería, el tema de los operativos policiales y muchas cosas más. En 2006 llega a juicio oral la causa de los martillazos y empecé a ser amenazada, porque este tipo estaba en libertad condicional y todo lo que yo llevaba a la Justicia comprometía su libertad. Me presento al juicio oral y queda absuelto por el beneficio de la duda. Ahí me agarró el ataque porque podía cumplir las amenazas. Decido poner la cara en los medios para protegerme, y ahí me entero, por una investigación de Gustavo Veiga, de que era la única persona perteneciente a una comisión directiva que llevaba a juicio a un barra de su club. Ése fue el disparador para armar la ONG, porque en ese momento ya les habían pinchado todas las gomas a los jugadores de River. A mí me pasaba cuando empiezo a aparecer en los medios que me felicitaban por mi coraje, pero yo no quería que me felicitaran más, sino que me ayudaran. En ese momento, la seguridad en el fútbol la manejaba Castrilli, que fue al juicio oral y me felicitó y le dije: «Ahora ya está; yo lo necesitaba cuando hice la denuncia para que la acompañara». Entendía que el Estado debe apoyar a quienes denuncian, pero no encontré apoyo de ninguna manera.

P.: ¿Pero la arma sola?

M.N.: No, me ayudó el exjuez Mariano Bergés, y la idea es armar una estructura para acompañar a todos aquellos que denuncien, para que no les pase lo que me pasó a mí, que me encontré sola luchando contra todos. Lo busqué yo al doctor Bergés, porque me parecía un referente por lo que había hecho como juez en el tema de los barras y su relación con los dirigentes. Me dijo «dele para adelante» y se sumó enseguida; yo ya había registrado la página de internet y estaba gestionando la personería jurídica. En tres días armé la ONG. Cuando nos establecimos, lo primero que hicimos fue darles un abrazo a los familiares de víctimas. Ellos ya estaban organizados con el nombre de FAVIFA y muchos se unieron a Salvemos al Fútbol, sin perder su organización anterior; hoy ellas conforman el 50% de la ONG.

P.: Llegamos a 2011. ¿Qué es en lo que avanzaron, qué es lo que consiguieron desde Salvemos al Fútbol?

M.N.: Lo que logré fue más experiencia personal que logros concretos. Ya nos quedó claro que salvar no vamos a salvar a nadie solos. Me parece que acá hay que tener una reacción mucho más grande que 10 o 15 personas; acá somos 18. De cualquier manera, hay una serie de hechos que nos demuestran que si hay voluntad se pueden modificar muchas cosas. Hay algo que tenemos claro y es que no hay falta de capacidad, sino falta de voluntad de los organismos que tienen que solucionar el tema. Por un lado, el Gobierno con políticas de Estado para terminar con toda esta violencia y por otro hubo algunas cosas que nos demuestran que se puede cambiar, como lo que pasó en Newells, donde llevaban 14 años sin elecciones y cuando se juntaron demostraron que se pueden cambiar las cosas.

P.: ¿Cuál es el diagnóstico que le dan ustedes a la violencia en el fútbol y cómo se puede solucionar?

M.N.: Como primera respuesta, te puedo decir que desde el Estado no hay decisión política para desarmar estos grupos, que no sólo actúan en los 90 minutos del partido, sino también en la semana. La política de Estado significa prevención y empezar a desarmar estos grupos; por otro lado, la otra pata que tiene una gran deuda con la sociedad es la Justicia. Todas las investigaciones que nosotros iniciamos quedan en la nada.

Entrevista de Juan Roberto Presta

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