14 de abril 2009 - 00:00

Lugo admitió haber tenido un hijo en su tiempo de obispo

El presidente de Paraguay, Fernando Lugo, admitió ayer haber tenido un hijo antes de renunciar a su cargo de obispo. El hecho pone en duda su credibilidad y podría afectar a su volátil coalición, a poco de cumplirse un año de llegar al poder.
El presidente de Paraguay, Fernando Lugo, admitió ayer haber tenido un hijo antes de renunciar a su cargo de obispo. El hecho pone en duda su credibilidad y podría afectar a su volátil coalición, a poco de cumplirse un año de llegar al poder.
Asunción - En un hecho que tendrá fuertes consecuencias políticas, el presidente paraguayo, el ex obispo Fernando Lugo, puso fin ayer a la expectativa suscitada durante la Semana Santa en el país al asumir la paternidad de un niño de casi dos años, luego de la demanda de filiación presentada el miércoles pasado en su contra.

La denuncia, tramitada en Encarnación, al sur del país, había acaparado la atención de los medios de comunicación durante la Semana Santa, con diversas conjeturas y comentarios, pero Lugo mantuvo un silencio absoluto e hizo saber a través de sus allegados que sólo hablaría hoy, durante la rueda de prensa semanal. Sin embargo, el gobernante adelantó su aparición pública y en un breve mensaje a la ciudadanía admitió su relación con Viviana Carrillo, la joven de 26 años cuya firma fue estampada en la demanda promovida por dos abogados de esa región del país, y la paternidad de Guillermo Armindo Carrillo, quien el 4 de mayo próximo cumplirá dos años. Este caso podría afectar la credibilidad del presidente y provocar fisuras en su heterogénea coalición.

«Es cierto que hubo una relación con Viviana Carrillo» durante su etapa como obispo, afirmó en la lectura del mensaje, en el que aseguró además que asume «todas las responsabilidades que pudieran derivar de tal hecho, reconociendo la paternidad del niño».

Las dudas se habían instalado apenas conocida la denuncia porque la mujer desmintió haber firmado la demanda en una breve nota, sin rúbrica, que entregó el mismo miércoles a los periodistas que montaban guardia ante su vivienda en Fernando de la Mora, aledaña a Asunción.

Además, los principales colaboradores de Lugo desacreditaron la demanda e, incluso, involucraron a los abogados que la presentaron en el juzgado, Walter Acosta y Claudio Costinchok, en una maniobra política o en un intento de extorsión al gobernante.

«Como paraguayo, como Presidente de la República, como cristiano y laico no he querido apresurarme a dar respuesta durante este consagrado tiempo», argumentó Lugo al justificar el encierro a que se ha sometido estos días, pues no apareció en ningún acto religioso.

Retiro

Lugo, de 58 años, renunció al ministerio sacerdotal en diciembre de 2006 para dedicarse a la política. En ese momento era obispo emérito de la diócesis de San Pedro, la región más pobre del país, de donde es oriunda la madre del niño.

El Vaticano, que en enero de 2007 suspendió a Lugo «a divinis» por dedicarse a la política, le concedió la reducción al estado laico el 20 de julio de 2008, dos semanas antes de que asumiese el poder.

«A partir de este momento y atendiendo al interior superior, a la privacidad del niño y a las altas responsabilidades que al mismo tiempo me impone el ejercicio de la Presidencia, no formularé más declaraciones sobre el tema», aseveró tajantemente Lugo.

Uno de los abogados del mandatario, Marcos Fariña, admitió que se reunió dos veces con los abogados que invocaron la representación de la mujer para llegar a un acuerdo económico y evitar que el caso tomara estado público.

Viviana Rosalith Carrillo Cañete, según se detalla en la demanda de filiación que fue publicada en los diarios nacionales, asegura que conoció a Lugo a los 16 años, en la casa de su madrina, Edith Lombardo, en la localidad de Choré, en el departamento de San Pedro, cuando era obispo de esa región. «Desde aquella tierna edad, el demandado me sedujo y empezamos a tener un relacionamiento amoroso, el cual se inició porque él se quedaba a dormir en la casa de mi madrina», expresa la mujer en una parte del escrito, aireado profusamente por la prensa.

El escándalo de la demanda de paternidad, en la que se exigía un prueba de ADN, estalló un día después de que el jefe de Gabinete de Lugo y su estrecho colaborador, Miguel Ángel López Perito, hubo renunciado al cargo por desacuerdos con la forma en que se condujo la entrega de un subsidio de u$s 8 millones para apoyar a campesinos afectados por la sequía.

Pese a que aseguró que su renuncia era irrevocable, López Perito retomó ayer el cargo y anunció que el jefe de Estado realizará una remodelación ministerial el próximo lunes 20, fecha en que se cumplirá la llegada de Lugo al poder al frente de una alianza de amplia base ideológica, tras poner fin a una hegemonía de 61 años del Partido Colorado.

Se descuenta que los muchos rivales políticos de Lugo mantendrán el tema permanentemente en la agenda. En tanto, el ex presidente de la Conferencia Episcopal Paraguaya, monseñor Ignacio Gogorza, reaccionó afirmando que «es un duro golpe para la Iglesia Católica», que puede afectar su «credibilidad» entre la población. Asimismo, el prelado calificó de «un mal ejemplo» la relación de Lugo con una mujer siendo cura. En cambio, el obispo Mario Medina calificó de «acto de valentía y sinceridad» la declaración del mandatario. Opinó que «el hombre sucumbe generalmente ante dos cosas: el dinero y el sexo» y opinó que Lugo no debería recibir ninguna sanción eclesial pues optó por la vida laical para dedicarse a la política y su renuncia en la función religiosa fue finalmente aceptada por el Vaticano.

Agencias EFE, AFP y ANSA

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