3 de septiembre 2015 - 00:00

Lula: “Brasil vive una situación delicadísima”

Luiz Inácio Lula da Silva
Luiz Inácio Lula da Silva
San Pablo - El expresidente Luiz Inácio Lula da Silva confesó que la situación que vive Brasil es "delicadísima" y expresó su preocupación por una creciente "irracionalidad" de los grupos que exigen el retorno de los militares al poder y la renuncia de la mandataria, Dilma Rousseff.

"El momento que estamos viviendo es muy delicado, delicadísimo, es un momento de irracionalidad emocional de la sociedad brasileña", sentenció el líder del oficialista Partido de los Trabajadores durante un acto realizado el martes a la noche en el cordón industrial de San Pablo.

"Me parece que hay algo deformado en esa irracionalidad emocional de la gente que está yendo a la calle para pedir el regreso de los militares. Es con ellos que nosotros debemos dar la pelea", enfatizó el expresidente (2003-2011).

El 16 de agosto pasado unas 800 mil personas se movilizaron en las principales ciudades del país para exigir la renuncia de Rousseff, cuya popularidad cayó al 8% y su rechazo ascendió al 71% según sondeos recientes.

"No podemos estar nerviosos por el hecho de que haya gente haciendo manifestaciones en contra nuestra", planteó Lula da Silva. Luego hizo un comentario que la prensa de ayer interpretó como un mensaje hacia José Dirceu, el titular del PT, preso por su vinculación con la red de sobornos y desvío de dinero en la petrolera Petrobras.

"Es obvio que en un partido como el PT, con un millón y no sé cuantos miles de afiliados, que es una familia grande, existe el riesgo de que se cometan errores, y cuando se comete un error éste se paga", refirió Lula.

La caída en desgracia de Dirceu, contra quien la Policía Federal levantó cargos por crimen organizado, soborno, fraude y lavado de dinero en el marco del escándalo de corrupción en Petrobras, hizo que muchos analistas sugirieran que las investigaciones podrían derivar ahora en el propio exmandatario, de quien aquél fue mano derecha por muchos años.

En tanto, el ministro de Hacienda, Joaquim Levy, reconoció que "la casa no está en orden" a pesar de que Rousseff logró un acuerdo con los líderes del Congreso para que den trámite al presupuesto, que arrojará un déficit cercano a los 9.000 millones de dólares el año que viene.

El presupuesto 2016 es "un desafío para todo el mundo, para la sociedad, para el Gobierno y también para el Congreso para que podamos poner la casa en orden, pero es evidente que ella no está en orden", observó Levy.

El ministro apuesta a que el Congreso vote leyes que establezcan aumento de impuestos y permitan recortar gastos que reduzcan el déficit fiscal proyectado, del 0,5% del PBI.

Agencias ANSA y Reuters, Brasil247,


y Ámbito Financiero

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