"Están golpeando debajo de la cintura, hay un proyecto para destruirme, y terminar con nuestro legado", dijo el exmandatario a un grupo de allegados, publicó ayer el diario Folha de Sao Paulo.
Según ese matutino, Lula da Silva supone que hay jueces y comisarios que pretenden imputarlo, aunque no haya elementos suficientes para hacerlo.
El juez Sergio Moro, responsable de la causa Lava Jato sobre el caso Petrolão, autorizó a la Policía Federal a que realice averiguaciones para esclarecer si el líder del Partido de los Trabajadores (PT) es o no propietario en este caso de una casa de campo en Atibaia, interior de San Pablo.
Una de las hipótesis con las que trabaja el juez es que esa casa de fin de semana llamada Santa Bárbara es parte de un acuerdo ilegal entre Lula y la constructora OAS, cuyos directivos están procesados por la red de sobornos en Petrobras.
Con esa decisión queda abierto otro frente jurídico contra Lula, quien el próximo 17 de febrero deberá declarar ante un fiscal del estado de San Pablo.
El exmandatario descartó haber recibido dinero de origen ilegal durante los 8 años que gobernó Brasil. "Yo podría haber ganado millones y millones, pero todos los que me conocen saben que nunca me preocupé en ganar dinero, sino en transformar el país", comentó a personas de su entorno.
| Agencia ANSA |


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