"Prepárense, porque las cosas van a empeorar", planteó Lula da Silva durante un almuerzo con la mandataria en el Palacio de Alvorada, residencia oficial en Brasilia.
Lula, Dilma, Rui Falcao, presidente del Partido de los Trabajadores y un grupo de ministros conversaron durante casi cuatro horas el martes poco después de la incursión policial en la mansión de Collor.
El encuentro supuso una tregua entre la presidenta y su antecesor, quienes aparecieron enfrentados en el último tiempo debido a lo que el exmandatario considera una actitud demasiado pasiva del Gobierno para lidiar con el caso.
"Dilma está en nivel muerto", dijo Lula hace algunas semanas comparando a la mandataria con las represas que se vaciaron debido a una sequía reciente. La frase trascendió a los medios e, incómoda, Rousseff también declaró que no iba a trabarse en una discusión con su mentor.
Lula cree que el objetivo de las denuncias no es solamente poner a Rousseff al borde de un juicio político sino apuntar a él mismo como figura de recambio electoral.
Según informó ayer el diario O Estado de Sao Paulo, la preocupación de los comensales fue que los parlamentarios sospechados de corrupción redoblen su sabotaje al Gobierno haciendo más comprometida la situación de Dilma.
| Agencia ANSA |
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