La titular del BCRA estuvo ayer en Rosario. Participó en el acto por el 75o aniversario de la Asociación Empresaria.
La presidenta del BCRA, Mercedes Marcó del Pont, defendió ayer la política de desendeudamiento que aplica el Gobierno nacional, al tiempo que aseguró que la expansión económica no se debe al «viento de cola», sino a un «fuerte cambio estructural».
«El del Club de París es un paso importante para dar vuelta la página del endeudamiento, pero también para abrir las posibilidades de financiamiento que tengan que ver con la inversión productiva», agregó la titular del BCRA al participar ayer en Rosario del acto por el 75º aniversario de la Asociación Empresaria local (AER).
Tal como lo había hecho hace una semana en el Senado, la funcionaria defendió la flexibilización del programa monetario y el aumento de la emisión a un ritmo del 30% anual. Según su visión, esta decisión sólo buscó acompañar el proceso de expansión económica. La alternativa, indicó, era el enfriamiento de la actividad.
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Éstas fueron otras declaraciones de Marcó del Pont en Rosario:
El uso de reservas internacionales es el hecho más virtuoso que le puede dar la Argentina a estos dólares que acumulamos en el BCRA. Son fruto de este proceso de crecimiento, de sustitución de importaciones y de generación de saldo comercial.
En los 90 también teníamos reservas, muchas menos que ahora, pero eran dólares provenientes de deuda externa. Los dólares que tenemos hoy en el Banco Central son de nuestro comercio exterior y del trabajo de los argentinos.
Esto no es la soja, esto no es el viento de cola, esto es consecuencia de un cambio estructural mucho más profundo.
Néstor Kirchner abordó una de las contradicciones principales que se les presentaban a la Argentina en 2003 a partir de la implosión de la convertibilidad y de 25 años de abrazar políticas que habían logrado un proceso de valorización del capital.
Apostar a la producción de bienes y servicios, a la generación de empleo y al mercado interno, en vez de continuar con el mejor negocio para el capital, que era el financiero, fue la madre de todas las batallas.
Esta es la contradicción principal que enfrentó Néstor Kirchner. Volver a poner en el eje de la acumulación de capitales en nuestro país la importancia de la actividad productiva, de plantear la transformación de nuestra estructura absolutamente primarizada por décadas de desindustrialización.
La Argentina tiene un horizonte y una posibilidad de crecimiento sustentable y sostenido hacia adelante.
No hay razones para que exista inflación en la Argentina si el crecimiento también va acompañado de un aumento de la oferta de bienes y servicios. Es fundamental que los empresarios inviertan, en especial para promover la competencia en sectores estratégicos de la economía.
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