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Macri activó campaña estival ante una tropa desorientada
Mauricio Macri, Daniel Scioli, Sergio Massa
Se trata del principal distrito electoral del país y una escala determinante para levantar, o no, vuelo hacia las elecciones presidenciales de 2015. El macrismo no cuestiona las aptitudes profesionales o humanas de estos protocandidatos, pero la dirigencia amarilla no entiende si el jefe de Gobierno porteño está ensayando un suicidio político o realmente el vacío bonaerense dejado por Gabriela Michetti lo obliga a un manotazo desesperado.
Razonamiento
La presunta elección de Montenegro y Melconian como precandidatos por la provincia de Buenos Aires obedece, en principio, a un razonamiento básico y elemental, que apunta a trasladar las dos principales preocupaciones de los argentinos expresadas a través de las encuestas: la seguridad y la inflación. Un razonamiento político de mercado demasiado arriesgado para una masa electoral de más de 10 millones de electores. Sobre todo en medio de la feroz transición peronista, con Daniel Scioli, Sergio Massa y otros disputándose el poskirchnerismo en la provincia. Allí, Montenegro y Melconian aparecen como partículas imperceptibles en medio del big bang peronista.
Por eso ya existen al menos dos hipótesis sobre qué esconde Macri detrás de esas protocandidaturas bonaerenses. El primer diagnóstico le eriza la piel a los creyentes del macrismo y tendría como fuente al mismísimo expresidente de Boca Jrs. Un intendente del interior de la provincia de Buenos Aires, de diálogo frecuente con Macri y otras especies cercanas al PRO, instaló el siguiente escenario: «Si Scioli y Massa juegan juntos en 2015, Mauricio ya avisó que no se presenta como candidato a presidente. Prefiere irse a su casa ganador y retener la Capital Federal con Michetti. Tiene tiempo para volver más adelante». Este dato, sumado a las candidaturas de Montenegro y Melconian, hacen sospechar dentro de los muros del PRO que Macri, efectivamente, está dejando la zona liberada para el poskirchnerismo a cambio de quién sabe qué.
Pero existe también otra hipótesis más esperanzadora, que erige a Macri en un virtual héroe político, dispuesto a scrificarlo todo por su partido y por el bienestar del pueblo argentino.
Doctrina
La versión ya está instalada y el copyright pertenece al más peronista del macrismo, el diputado Jorge Triaca. La doctrina Triaca sostiene que el jefe de Gobierno porteño ya cumplió su misión en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, cuenta con una sucesora competitiva como Michetti y ahora debe dar el gran salto a la provincia de Buenos Aires para llegar con chances a 2015. En esta línea de acción, Montenegro y Melconian asoman como una cortina de humo para que, a último momento, Macri acepte el sacrificio de postularse a diputado nacional por el principal distrito electoral del país para posicionarse en la línea de largada al 2015.
Impronunciables frente al jefe, todas estas hipótesis atormentaron anoche a la dirgencia bonaernse del PRO en el asado que Macri convocó en el parador Divisadero, el más alejado de la costa de Cariló. Coordinado por el ministro Emilio Monzó, se sentaron a la mesa los diputados nacionales Pablo Tonelli, Triaca, Michetti, el dúo Montenegro-Melconian y el legislador porteño Christian Ritondo. No hubo definiciones, la comida sirvió para arengar a la tropa y marcar el inicio de la campaña estival. Allí, Macri celebró la foto que se había sacado por la tarde junto a Daniel Scioli, su potencial contrincante en 2015. El próximo lunes estará en Villa Carlos Paz aplaudiendo a Miguel del Sel desde la butaca de un teatro cordobés.


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