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Macri arriesga ley de Presupuesto porteño por la pelea electoral
Mauricio Macri estuvo el fin de semana en Córdoba, junto al referente del PRO Héctor Baldassi, pero no asistió a la beatificación del padre José Gabriel Brochero, ceremonia que encabezó el cardenal Angelo Amato en Villa Cura Brochero.
Sin embargo, recuerda el actual titular de la Comisión de Hacienda de la Legislatura porteña, Rogelio Frigerio (nieto), que "ellos (el kirchnerismo) nunca nos aprobaron el Presupuesto". De todos modos, esa postura supo tener el reaseguro de que igual Macri contaría con la ley, excepto aquel año que, como Cristina, no la consiguió. Además fue la última gestión del antecesor de Frigerio en la comisión legislativa, Álvaro González, quien terminó el mandato como legislador y asumió un cargo en el Ejecutivo. Ahora González es candidato a diputado nacional por el PRO, mientras también la sanción de las leyes económicas de este año serán la última práctica de Frigerio, quien es el candidato del jefe de Gobierno a ocupar la presidencia del Banco Ciudad de Buenos Aires, que dejará Federico Sturzenegger al asumir una banca en Diputados tras las elecciones de octubre próximo.
El lugar de Frigerio lo ocupará, tal como anticipó este diario, el legislador michettista Alejandro García, que trabajó en el Ministerio de Hacienda porteño.
Como sea, Macri, recordando aquellos escollos quizá, ya tomó alguno recaudos para presentar un proyecto de Presupuesto sin mayores objeciones a los ojos de la oposición.
Para empezar, se sancionará después de los comicios, es decir, cuando creen que ya habrá bajado la furia de campaña que mantiene con el kirchnerismo y con el combo UNEN que conforman, entre otros, la Coalición Cívica y el radicalismo, que todavía mantiene un bloque de dos legisladores en el recinto porteño, muchas veces amable con el PRO.
Además de ese detalle de calendario, este año el ministro de Hacienda, Néstor Grindetti, se ocupó de hacer sancionar con anticipación un tope para el impuestazo inmobiliario. Esas tasas que se pagan junto con Alumbrado, Barrido y Limpieza (ABL) en la Capital Federal gozan de una actualización automática cada ejercicio, pero para 2014 , una ley acotó la suba, precisamente previendo el mal trago que podría significar la comunicación de esos aumentos en plena campaña. Para mayor previsión, inclusive, Grindetti ya envió un pedido de endeudamiento para la compra de vagones de subte en una ley aparte, así aliviana lo que vendrá.
El año pasado, las críticas fueron duras contra el impuestazo del Gobierno porteño, que llevó las boletas de ABL al doble en muchos casos, en función de la ley que lo actualizará hasta llegar a una base imponible del 80% del valor de mercado de las propiedades.
Para 2014, si la norma se aplicaba tal como viene sucediendo desde 2012, los aumentos en las boletas de ABL serían del 50%, el 75% y el 100%, según el valor de la propiedad. Tras la enmienda, forzada por la temporada de elecciones, las subas se frenarán al 20%, el 30% y el 40%, según la valuación sea de $ 150 mil para el primer tramo, de $ 300 mil para el segundo y para el tercero las que superen ese valor. La norma contó con 47 votos positivos en junio de este año.
El PRO ya imagina que con la renovación de las 30 bancas, que se elegirán junto con los tres senadores y los 13 diputados nacionales por el distrito, la oposición se endurecerá en el camino hacia su sucesión en 2015. Por eso ya comenzó a acumular proyectos para sancionar este año, con la actual composición, pero no podría postergar el proyecto de ley de Presupuesto, Tarifaria y Código Fiscal, leyes clave para la gestión.
Sobre la propuesta del kirchnerismo en el Congreso para 2014, Macri aseguró que "la verdad es que ese sueño totalmente incoherente con la realidad no se puede acompañar", para aludir a que el PRO no levantará la mano por el Presupuesto nacional y expresó: "Ojalá el Gobierno se comprometiese a tener una inflación del 10 por ciento, como creo que dice el Presupuesto, pero ésa no es la realidad".
El kirchnerismo ya está dispuesto a poner la lupa sobre la iniciativa del Gobierno porteño para la asignación de partidas, algo que seguramente también acompañará el resto de la oposición en medio de la campaña electoral, mientras el PRO buscará los votos después de las elecciones y, en definitiva, pensará que ya pasó por el mismo trance sin mayores sobresaltos.


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