- ámbito
- Edición Impresa
Macri bendijo guerra PRO por su sucesión
• Es entre Michetti y R. Larreta; admitió que provoca tensión.
• Pelea también por unificar comicios
Mauricio Macri no arriesga candidatos. Deja que compitan Gabriela Michetti y Horacio Rodríguez Larreta en sus aspiraciones al cargo máximo de la Capital Federal.
El jefe de Gobierno no solamente admitió que tanto su ex compañera de fórmula Gabriela Michetti, como su jefe de Gabinete, Horacio Rodríguez Larreta, quieren sucederlo en el cargo sino que, en entrega de doble sinceridad blanqueó la tensión que provoca esa rivalidad y reveló el enfrentamiento por la fecha de las urnas. Hasta ahora la competencia entre los dos macristas intentaba disimularse tanto entre ellos como entre sus aliados, y parecería que a partir de la bendición de Macri a ambos se amplía el permiso para la puja hasta el final.
El jefe de Gobierno porteño aseguró que tanto la legisladora como el funcionario PRO «se preparan para ser candidatos» y que «lo que sucede con Gabriela y Horacio es que cuando hay dos que aspiran a lo mismo se genera tensión, igual los dos trabajan muy bien en lo suyo y se preparan para ser candidatos». Lo dijo al salir de la reunión semanal de gabinete que ayer se realizó en al Jardín Japonés, hasta donde el mandatario, como otros funcionarios, llegó pedaleando en bicicleta.
«En ningún caso eso distrae la atención en la gestión», remarcó Macri para eludir alguna crítica sobre las campañas personales.
Michetti viene reclamando protagonismo en las fotos del PRO, algo que cree le quita Rodríguez Larreta, quien por ser integrante del staff porteño abunda en oportunidades. Apartada de la gestión por su pase a Diputados, Michetti, aunque participa de las reuniones del plantel macrista, se priva de los cortes de cinta. Al punto que generó un reclamo de proporciones cuando su enemigo interno apareció con el rabino Sergio Bergman, alentando una colecta de firmas contra los motochorros.
Además, Macri reconoció que está pensando si le conviene unificar las elecciones de la Ciudad con las nacionales, bajo el argumento de que «seis elecciones al año» le «parecen demasiado». Se refirió al cronograma que marca para 2011 las presidenciales y eventualmente segunda vuelta, locales y también balotaje y las internas abiertas. La Capital Federal suma la votación a juntas comunales ya pautada por ley para junio.
«Yo estoy pensando en unificar las elecciones y Gabriela no, pero sólo lo estoy pensando. No queremos adelantarnos porque todavía no tomamos decisiones sobre el tema», sostuvo Macri y señaló así la diferencia con su ex vice.
Por cierto, el camino que busca el PRO en la Legislatura porteña es otro: anular la ley que separa los comicios locales de los nacionales y dejar en libertad a Macri para que convoque a las urnas -facultad exclusiva que le otorga la Constitución de la Ciudad- cuando él quiera.
Por el momento ha instruido a sus legisladores para que negocien con la oposición, ya que para cambiar las normas en materia electoral se requieren 40 votos de los 60 del recinto y el PRO sólo retiene 24.
La idea que manejan en la comisión de Asuntos Constitucionales, que conduce el radical PRO Martín Ocampo, es también sancionar un código electoral propio, que aún no tiene la Capital Federal, y ahí al establecer que el jefe de Gobierno convoca se daría por derogada la ley que impone la separación de los comicios.
«Se le devolvería al jefe porteño la facultad completa sobre la convocatoria como marca la Constitución», explicó Ocampo.
Otra posibilidad (no hay acuerdos para votar el Código) es derogar la norma de la separación, y una tercera, cambiarla por otra ley de excepción que unifique los comicios (la menos conveniente para mantener la intriga).
Según el macrismo, «no hay apuro hasta marzo». Esa calma aparente no es la que lleva Michetti, quien estaría convencida de que la decisión de unificar va acompañada de la candidatura de Rodríguez Larreta a jefe de Gobierno, en una boleta en la que ella quedaría afuera. Lo consideran así los michettistas porque aseguran que si Macri se define finalmente candidato a presidente, su postulación arrastraría a cualquier postulante a ocupar su silla. Piensan que las chances son mayores para Michetti que para R. Larreta en urnas separadas. A pesar del fuego, la ansiedad del michettismo, lejos de lograr que Macri votara ya por un sucesor, alienta esa competencia.
Después de todo, los que se precian de pertenecer a la «nueva política» no deberían entregarse al sobresalto ante la posibilidad de una interna por más feroz que pudiera desatarse, pero contrariamente prefieren «el consenso» de la lapicera, la cual sería hasta inútil si finalmente el candidato por la Capital fuera el propio Macri.


Dejá tu comentario